Un voto muy dudoso por Jerry Brown


Por Hiram Soto

Querido Jerry Brown,

Es muy poco lo que yo puedo hacer para resolver los problemas de California, como su elevada tasa de desempleo, los constantes recortes a los servicios estatales debido al eterno déficit, y la falta de recursos para escuelas públicas.

Lo que sí puedo hacer es votar, y el martes me toca emitir mi voto.

Pero no puedo decir que estoy emocionado de ir a las urnas, algo raro para alguien como yo que suele vivir con intensidad todas las temporadas de elecciones.

Sospecho que parte del desencanto tiene que ver con el mal sabor de boca que han dejado los últimos tres gobernadores.
Arnold Schwarzenegger dejará el estado en peores condiciones que cuando llegó: con un déficit multimillonario y encima de eso, en una profunda recesión. Su antecesor, Gray Davis, fue destituido por el electorado por incompetente. Y Pete Wilson, bueno, mejor no hablemos de él.

Pero gran parte del desencanto se debe a los candidatos que tenemos para escoger: usted, un ex gobernador demócrata, y su contrincante, la republicana Meg Whitman.

Ella sonaba muy bien al principio: una empresaria exitosa de una compañía innovadora de internet con hartas ganas de cambiar las cosas. Pero conforme fue progresando su campaña por la gubernatura, la más cara en la historia, se fue haciendo cada vez más claro que algo no estaba bien con esta candidata.

Ha gastado más de 140 millones de dólares de su propia fortuna exhortando a la gente a votar, mientras que ella no había votado en 28 años.

Su postura severa en contra de la inmigración ilegal quedó expuesta como una táctica oportunista cuando se reveló que despidió a la inmigrante indocumentada que le ayudó a criar a sus hijos y a mantener su casa en orden. Su candidatura pareció estar más preocupada por darle voz a los millonarios con promesas de bajar impuestos que con las personas comunes y corrientes como nosotros.

Quizás por eso no es de sorprenderse que a pocos días de las elecciones, Whitman esté abajo en las encuestas a pesar de haber gastado millones en su campaña.

La otra opción es usted, alguien que ya fue gobernador dos veces. Como le mencionaba anteriormente, no tengo una impresión muy favorable de ex gobernadores.

No me emociona el hecho de que los sindicatos han estado gastando millones en su campaña.

Me hace dudar que pueda usted cumplir su promesa de reformar el sistema de pensiones del estado, que permite que los trabajadores del gobierno se jubilen a los 50 y 55 años con beneficios exorbitantes y financiados por contribuyentes como yo.

Igualmente me pregunto cómo reaccionará cuando busque usted tomar una decisión que choque con los intereses de los sindicatos que lo apoyan. Algún impacto tendrán que tener los millones de dólares que los sindicatos han invertido en usted. ¿En dónde cederá?

Estamos tan cerca de concluir esta temporada de elecciones y aún no sabemos cómo usted o su contrincante planean cerrar el déficit de más de 20 mil millones de dólares.

¿Qué servicios más se cortarán? ¿Subirían impuestos? ¿O de plano tenemos que acostumbrarnos a que cada año tendremos miles de millones de dólares en recortes? De eso ustedes han hablado muy poco.

Eso sí, hemos visto los millones de dólares que han gastado en anuncios para desacreditarse, exagerar sus logros y manipular los hechos para hacer que las personas voten por ustedes a toda costa.

California no puede con otro mal gobernador. Ya hemos tenido suficientes. Pero el tiempo se termina y ahora hay que escoger entre usted y su contrincante, dos opciones, en mi opinión, malas.

Pero no hay de otra. Hay que votar. Así que Señor Brown, aquí tiene mi voto. Se lo voy a dar muy renuentemente porque en realidad no estoy convencido de que usted es lo que California necesita.

Pero eso sí, quiero recordarle una cosa: en California así como votamos para mandar a alguien en el Capitolio, también podemos usar nuestro voto para despojarlos del título de gobernador cuando de plano salen demasiado malos.

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Fiorina chantajea a los latinos para que voten por ella


Por Hiram Soto

Si vives en California, quizá te tocó ver un gigantesco autobús de color rojo y azul con la foto de una sonriente familia hispana abrazándose y con un mensaje a un lado que decía: “Vota tus valores. Vota Fiorina”.

Fiorina es Carly Fiorina, la republicana que busca desbancar a la senadora Barbara Boxer el 2 de noviembre en una de las contiendas políticas más llamativas del país.

Para ayudarla a lograr su objetivo, sus partidarios despacharon un autobús publicitario a 42 ciudades del estado para convencer a los latinos de que Fiorina comparte sus valores.

El voto latino es fundamental para que esta candidata conservadora logre convertirse en la siguiente senadora de un estado como California, donde los demócratas dominan el ámbito político desde hace más de 15 años en parte porque los republicanos espantaron a los latinos con la fallida Proposición 187, un efecto que continúa hasta hoy.

De hecho, hablar de inmigración ilegal no es un tema sencillo para un republicano, y especialmente para alguien como Fiorina. La ex ejecutiva de Hewlett Packard ha sido muy clara con sus seguidores: apoyó sin titubeos la ley de Arizona SB1070 y se opone a la legalización de indocumentados, tema que llegaría a sus manos si es elegida senadora.

Pero ésta no es la conversación que está teniendo con los latinos.

Sus partidarios prefieren cambiar de tema y hablar sobre los supuestos valores que comparte con la comunidad latina, como su oposición a que la mujer decida si desea abortar y al matrimonio entre homosexuales.

Son temas controversiales dignos de una conversación seria y profunda. Lamentablemente, el propósito de esta campaña de valores no es avanzar productivamente la discusión sobre esos temas. Su objetivo es chantajear a las personas para que voten por ella.

Es como decirle a un cristiano: si no votas por mí entonces apoyas el aborto y el matrimonio entre homosexuales.

Engañar o manipular quizá sea un valor que practican ciertos políticos, pero no es un valor familiar, ni cristiano.

Lo que sí está claro es que su estrategia está teniendo poco impacto, por lo menos entre los latinos.

Una encuesta realizada por el periódico Los Angeles Times y la universidad UCS reveló que Boxer lidera por casi 40 puntos entre votantes hispanos. Sin embargo, las encuestas del electorado en general muestran que la contienda está más cerrada, Boxer lidera sobre Fiorina por sólo cinco o seis puntos.

Candidatos republicanos como Fiorina y Meg Whitman, la candidata a gobernadora, no esperan ganar el voto latino en California. Su esperanza es obtener lo mínimo para ganar, que equivale al 30 o 35 por ciento del voto hispano.

Calculan que pueden lograr el triunfo con la gran motivación de los votantes conservadores, la desilusión de los demócratas ante la situación económica, el deseo de un cambio por parte de los independientes y, por supuesto, con que los latinos que salgan a votar.

De convertirse en senadora, Fiorina buscaría avanzar las prioridades conservadoras del partido republicano, que en términos económicos, se resume en dos cosas: cortar impuestos y reducir el déficit federal, incluyendo el tamaño del gobierno.

En ninguna parte de su lista de prioridades aparecen los valores que comparte con los hispanos, probablemente porque hay poco que podría hacer al respecto como senadora de California.

La constitucionalidad del matrimonio entre homosexuales en California está en los juzgados. La legalidad del aborto es un caso cerrado por la Corte Suprema de Justicia desde hace varias décadas, pero políticos conservadores frecuentemente dicen que quieren cambiarlo.

Si en realidad quisiera hablar sobre los valores de los latinos, por qué la candidata se rehúsa a decir qué haría con los 12 millones de indocumentados en el país que forman parte de nuestra comunidad, que trabajan, pagan impuestos, tienen hijos estadounidenses y en cualquier momento podrían ser deportados y separados de su familia.

Si hablamos de valores, la unión familiar sería lo primero en la lista.

Cinco consejos para salvar la candidatura de Meg Whitman


Por Hiram Soto

Meg Whitman tenía razón cuando admitió durante su debate con Jerry Brown el otro día en Univisión: “no puedo ganar la gubernatura sin el voto latino”.

Quizás por eso invirtió más del doble de dinero en anuncios de radio y televisión en español luego del escándalo de que había contratado a una inmigrante indocumentada por casi 10 años, doblando su apuesta como lo haría un jugador de póker después de una mala mano.

Tranquila, Señora Whitman. No pierda la cabeza y tire su dinero a la basura. Quizás yo puedo ayudarla. Yo conozco bien a mi gente, y como usted tiene tanto interés en ganarse su voto, me voy a permitir ofrecerle los siguientes consejos. De seguirlos, puedo casi garantizarle que arrasará con el voto latino el 2 noviembre. Y lo mejor de todo es que no le cobraré un solo centavo.

Consejo #1: despida a Pete Wilson. Si busca publicidad y buena fe en la comunidad latina, despida a Pete Wilson, su presidente de campaña. Pocas cosas le generarán más cobertura positiva en los medios de comunicación latinos que despedir a una de las figuras más odiadas por los hispanos. Será imposible suavizar su imagen siempre y cuando usted tenga al ex gobernador de su lado, partidario de la fallida proposición 187. Digamos que es el equivalente a estar casada con ese tío de la familia que nadie quiere.

Consejo #2: cambie de tono. Seamos sinceros: usted se vio muy mal primero diciendo que tiene una postura dura en contra de la inmigración ilegal, y después nos enteramos de que usted contrató a una inmigrante indocumentada por casi 10 años, aunque usted dice que no sabía que estaba en el país ilegalmente. En lugar de tirar más dinero a la basura con anuncios de radio y televisión, le recomiendo que mejor suavice un poco su postura sobre el tema. En particular le sugiero abandonar su promesa de instituir redadas en los lugares de trabajo y de revocar las licencias de negocios que contraten indocumentados. Así puede también proteger su propio trasero si usted algún día contrata nuevamente a inmigrantes indocumentados, que le advierto están en todos lados.

Consejo #3: no trate de manipular a los latinos. Para bien o para mal, su candidatura hasta el día de las elecciones estará definida por la inmigración ilegal. Y los latinos nos hemos hecho muy astutos para detectar cuando un candidato nos está dando atole con el dedo. Por ejemplo, usted dice que se opone a la ley de Arizona SB1070 y que también está en contra de la proposición 187. Sin embargo también sabemos que la ley de Arizona es más simbólica que nada, y no tiene ningún impacto en California. Y a la vez sabemos que la Proposición 187 sucedió hace 15 años y nunca entró en vigor. A pesar de eso, usted contrató a Wilson y ha difundido anuncios de radio que dicen que usted se opone a que los indocumentados reciban cualquier tipo de beneficio público. ¿Qué no es lo mismo que apoyar la 187? Si de veras quiere estar del lado bueno de los latinos en cuanto al inmigración ilegal, anuncie su apoyo a una reforma migratoria integral.

Consejo #4: no salga en Univisión si no tiene algo bueno que decir. El otro día durante el debate en Univisión con Brown, un estudiante indocumentado de Cal State Fresno dijo que estaba por graduarse con honores pero que no podría trabajar porque es indocumentado. Al preguntarles a los candidatos sobre su postura ante la propuesta Dream Act, que legalizaría a ciertos indocumentados que llegaron a Estados Unidos como niños, usted dijo que sólo apoya la educación pública de los indocumentados hasta la preparatoria. Le recuerdo sus palabras: “no pienso que es justo prohibir y eliminar la habilidad de los residentes de California de asistir a la educación superior y favorecer a los indocumentados”. Ese tipo de comentarios no hacen nada más que poner en su contra a la gran cantidad de estudiantes latinos que planean votar en noviembre, y que estaban esperando algo de usted. Mejor no salga en Univisión.

Y el último consejo:

Consejo #5: no se meta con las nanas. Cuidar hijos ajenos es un trabajo con mucha tradición en la comunidad latina. El hecho de que usted tuvo a una mujer latina como su mano derecha en el hogar por casi 10 años habla bien, pero esos puntos se evaporaron cuando se dieron a conocer los detalles de cómo despidió a Nicandra Díaz Santillán, su nana. Ni siquiera le dio oportunidad de despedirse de los niños se cuidó por tanto tiempo. En la comunidad latina muchos tenemos a mamás, tías, primas o hermanas que cuidan a los hijos de otros, y por lo tanto nos podemos identificar con Díaz Santillán. La próxima vez que pregunten sobre el tema, aproveche para pedir disculpas a su ex nana  y darle las gracias por haber cuidado sus hijos.

Y ahí lo tiene, señora Whitman.

Las mentes más sabias en las ciencias políticas calculan que usted necesita alrededor del 35 por ciento del voto latino para ganar. Hoy en día las encuestas la tienen más cerca del 30 por ciento con tendencia a la baja debido al escándalo.

El tiempo apremia, y cada vez estamos más cerca del día de la elección.

Sería irónico que después de gastar 120 millones de dólares de su propio dinero para convertirse en la próxima gobernador de California, todo su esfuerzo se venga abajo porque no supo cómo tratar a su nana y porque en campaña usted dice una cosa, y en su vida privada hace otra.

El candidato demócrata Jerry Brown necesita despertar


Por Hiram Soto

Si bien la estrategia de la candidata republicana Meg Whitman es gastar lo que sea necesario para convertirse en la próxima gobernadora de California, su contrincante parece estar contento con hacer lo opuesto.

El demócrata Jerry Brown no ha lanzado hasta ahora ni un solo anuncio electoral, ha pasado poco tiempo en campaña, y se ha dedicado prácticamente a ejercer su función como actual procurador estatal de California.

Que así fueran todos los políticos, calladitos y trabajadores.

Su estrategia, o falta de estrategia, le ha dado resultado: a un poco más de dos meses de las elecciones de noviembre, ambos candidatos están prácticamente empatados en las encuestas, algo que ha desconcertado hasta a los observadores políticos más astutos, quienes pensaban que Whitman estaría varios puntos arriba después de gastar 100 millones de dólares.

Pero el empate en las encuestas no puede durar mucho.

La temporada alta de campaña empieza justo después del Día del Trabajo, y será entonces cuando el electorado comience a poner más atención en los candidatos y cuando las encuestas empiecen a brincar de un lado a otro.

Hace días escribí cómo la republicana Whitman gastó millones de dólares convenciéndonos de lo dura que es en cuanto al tema de la inmigración ilegal, y después ha gastado otros tantos millones diciéndonos que no es cierto.

Brown ha tenido suerte de que no tuvo gran oposición como Whitman durante las elecciones primarias de su partido, y, por lo tanto, no se le ha exigido mucho políticamente. Los ataques por parte de Whitman han sido contestados en parte con el silencio de Brown y en parte por anuncios financiados por los sindicatos estatales, que están del lado del procurador.

Con Brown, California tendría un gobernador experimentado: fue gobernador por dos mandatos (de 1975 a 1983), fue candidato presidencial tres veces, alcalde de Oakland en dos ocasiones, y actualmente es el procurador del estado.

La historia ve con relativamente buenos ojos su paso por el Capitolio de Sacramento, donde se dio a conocer como un gobernador frugal: en lugar de vivir en la mansión del gobernador, rentó un departamento cerca del Capitolio; en lugar de subirse a una limosina blindada, manejaba su carro para ir al trabajo. También fue conocido como un gobernador ecologista, y alguien que puso a una gran cantidad de minorías en puestos públicos.

Una de sus posturas más controversiales se dio en 1978 con su apoyo a la Proposición 13, una medida que limitó los impuestos prediales y que resultó en la pérdida de millones de dólares para distritos escolares, ciudades y condados.

Lo que Whitman tiene en dinero, Brown lo tiene en experiencia. De ganar las elecciones, se convertiría en el gobernador de mayor edad en la historia del estado con 73 abriles al momento de tomar posesión.

El electorado también tendría en Brown un político poco ortodoxo.

Tras dejar la gubernatura en 1983, viajó a China y a la Unión Soviética, estudió español en México, vivió medio año en Japón estudiando budismo, incluso trabajó para la madre Teresa en India (Brown también es un ex seminarista católico). Después se convirtió en conductor de un programa de radio.

A finales de los 1980 fue elegido como jefe del Partido Demócrata en California, y en 1990 fue criticado por no haber gastado suficiente dinero en anuncios de televisión, lo que muchos consideraron como una razón por la cual los demócratas perdieron varias contiendas clave en ese momento.

Brown aparentemente no ha aprendido esa elección. Sus escasos anuncios son bienvenidos para quienes detestamos comerciales políticos que generalmente carecen de veracidad. Sin embargo, de no tener una campaña fuerte será dominado con facilidad por Whitman, que tiene mayores recursos y que sabe cómo usar la internet a su favor.

Whitman, la ex ejecutiva de eBay, ya demostró que sabe tener presencia en línea.

Su campaña compró el nombre de Jerry Brown en internet, y quien busque ese nombre hoy en día se encontrará con un sitio dedicado a desacreditar al candidato.

Whitman también tiene un sitio de internet en español, con actualizaciones frecuentes y fotos con la candidata y miembros de la comunidad latina. Brown, por su parte, ni siquiera tiene una página en español (tiene un traductor automático del contenido en inglés).

¿Podrá este veterano candidato sacar otro as de la manga?

Tendrá que tener más inteligencia que dinero para ganar.

Meg Whitman busca confundir (y comprar) el voto latino


Por Hiram Soto

El dinero puede comprar muchas cosas: una casa grande, un carro veloz y seguridad económica.

¿Pero puede comprar un voto?

Meg Whitman, la candidata republicana para la gubernatura de California, pudiera comprobar que sí en las próximas elecciones de noviembre.

Aún faltan meses para los comicios, y la ex ejecutiva de la compañía de subastas eBay ya gastó más de 100 millones de dólares de su fortuna personal, valuada en más de mil millones.

La verdad, no entiendo por qué alguien gastaría tanto para comprar, digo, encabezar algo tan disfuncional como California.

El estado tiene una tasa de desempleo que se mantiene por encima de 12 por ciento; está a punto de empezar a pagar algunas de sus deudas con pagarés debido al eterno déficit presupuestal; las escuelas públicas ocupan los últimos lugares en los rankings nacionales; los políticos en la Asamblea y el Senado no son capaces de ver más allá de sus recalcitrantes ideologías políticas; y la lista sigue y sigue.

Pero independientemente de sus motivos personales, no podrá llegar al Capitolio de Sacramento sin obtener el apoyo de por lo menos algunos latinos, que representan más de 30 por ciento del electorado del estado.

Y en la forma en que intenta ganar esos votos es donde podemos ver qué tipo de gobernadora sería si llegara a vencer al candidato demócrata Jerry Brown.

Hoy conocemos dos versiones de Whitman: la precandidata del Partido Republicano que mostró una postura dura contra la inmigración ilegal y la comunidad indocumentada para complacer a la extrema derecha de su partido y la candidata de hoy, ya oficial, que muestra una mentalidad aparentemente más abierta en cuanto al tema.

Desde que se convirtió en la candidata de su partido ha escrito artículos y lanzado anuncios en español diciendo que se opone a la ley de Arizona y que está en contra de la Proposición 187, la medida fallida en California que buscaba prohibir servicios públicos a indocumentados.

Sin embargo, lo que no dice es que el presidente de su campaña es Pete Wilson, el ex gobernador que impulsó la Proposición 187. Ésta es la segunda vez al hilo que Wilson encabeza la campaña de un candidato a gobernador en California. El último fue Arnold Schwarzenegger.

Pero ojo: su oposición a la ley de Arizona es tan simbólica como la misma ley, que trajo consigo más ruido que cambio. Como he dicho anteriormente, por lo general, la Constitución se encarga de frenar a legisladores extremistas.

¿Y su oposición a la Proposición 187? Es muy conveniente oponerte a algo que finalmente no fue implementado y que sucedió hace más de 15 años.

Los latinos deberían poner atención a los temas que verdaderamente impactan su vida.

Si Whitman llegara a ser gobernadora, instituiría redadas en lugares de trabajo ejecutadas por miembros del orden público local, como policías y sheriffs: una estrategia radical. Revocaría las licencias de los negocios que infringieran esta hipotética ley por tercera ocasión, según su sitio en internet.

Por si fuera poco, se opone a la legalización y a la educación bilingüe.

Pero de eso no te vas a enterar en sus anuncios, por lo menos no en los que están en español.

Me hace recordar al senador republicano John McCain y a sus cambios radicales que postura en cuanto a la inmigración ilegal. El ex candidato presidencial de 2008 fue de patrocinar una reforma migratoria integral con el desaparecido Edward Kennedy a promover la construcción del cerco fronterizo con México.

Con esto empezamos a conocer un poco más sobre qué tipo de gobernadora sería Whitman: una política que como McCain haría, diría o gastaría lo que fuera necesario para ganar una contienda política, una gobernadora que un día dice una cosa y al otro día hace otra.

Sería una política con un idealismo flotante, que puede cubrir sus carencias comprando anuncios de televisión con temas que en la práctica importan poco a los latinos de California, como la ley de Arizona y la fallida Proposición 187.

A ella le gusta contar la historia de cómo llevó a eBay de 30 empleados a 15 mil. Y sí, efectivamente esta mujer simboliza perfectamente a la compañía de subastas: cuando se trata de votos, se sabe vender muy bien al mejor postor.