Cruzar la frontera en exceso es nocivo para la salud


ImageAdvertencia: la siguiente actividad es nociva para la salud. Puede ocasionar problemas respiratorios, cardiovasculares y cáncer. También puede generar problemas de nacimiento y aumentar el riesgo de la diabetes.

Podría sonar como la advertencia de una cajetilla de cigarros o una botella de alcohol, pero este mensaje es para todas las personas que cruzan con frecuencia la frontera entre Tijuana y San Diego.

Resulta que cruzar la frontera es malo para la salud, de acuerdo con un estudio de San Diego State University que culpa principalmente a las emisiones de gasolina y diesel de los autos parados en fila. Según el estudio, las personas que cruzan a pie absorben estos químicos cancerígenos a un nivel siete veces mayores al de una persona que vive en San Ysidro.

Así que la próxima vez que hagas tres o cuatro horas para cruzar la frontera y que te encuentres aguantándote las ganas de ir al baño en la comodidad de tu carro, o aguantándote las ganas de ir al baño en la incomodidad de la fila de peatones, acuérdate que la espera también podría matarte.

El cinismo suele ser la única defensa para quienes toda la vida hemos soportado este ridículo ritual de esperar horas para ir de Tijuana a San Diego. Los veteranos de la frontera sabemos que en esta frontera solamente los fuertes perduran. Si Charles Darwin estuviera vivo seguro aplicaría su teoría de la evolución por selección natural para estudiar a esta comunidad fronteriza.

No necesitamos un estudio para saber que cruzar la frontera es nocivo para la salud, aún para lossentrificados, que aunque suelen esperar menos tiempo para cruzar, de cualquier forma deben esperar su turno, el cual cada toma cada vez más tiempo.

Puedo pensar en muchas otras formas en que cruzar la frontera es malo para la salud. Por ejemplo, aguantarse las ganas de orinar. ¿Sabías que esto podría dañar tu vejiga y causar todo tipo de enfermedades? Yo conozco a papás que tienen botellas vacías de agua en el auto en caso de que sus hijos pequeños necesiten ir al baño. O bueno, dicen que es para los niños.

Cruzar puede ser estresante por muchos otros motivos.

Lo peor es estar atorado en la fila sabiendo que vas a llegar tarde a una cita en San Diego, o cuando te toca ir a revisión secundaria en un tan día caluroso que tu camisa se queda pegada al asiento del carro cuando te ordenan bajar del auto.

Es estresante esperar sin poder revisar tu correo electrónico o leer las noticias en tu teléfono porque el dueño de la recepción de tu celular es una compañía llamada Telcel, y si te atreves a navegar internet o mandar una foto te llegará una factura con cargos tan largos como la fila que acabas de hacer.

Encima de eso, yo suelo ir a Tijuana cuando hay fiestas o eventos, lo cual me expone más al consumo de bebidas alcohólicas que dañan el hígado, cigarros que afectan los pulmones y postres que dan diabetes. El otro día comí un callo de hacha porque quería comer algo saludable y terminé con una infección estomacal que duró más de una semana.

No estoy seguro por qué los investigadores decidieron hacer un estudio sobre la salud del cruce fronterizo. Todos sabemos que no es una actividad saludable, especialmente cuando recibes un trato despectivo por parte de un agente malhumorado por pasar el día inhalando gases cancerígenos.

Si el estudio es para presionar a los funcionarios a que agilicen el paso fronterizo, mucha suerte.

El Congreso aún no ha aprobado los cientos de millones de dólares necesarios para terminar la expansión del cruce de la garita de San Ysidro. No lo han hecho a pesar de las pérdidas multimillonarias que generan las largas esperas. Y típicamente les importa más eso que la salud de nuestra vejiga, corazón, pulmones, riñones e hígado.

Lo bueno es que hay doctores buenos en Tijuana. Las medicinas también son más baratas.

Siguiente batalla: Negar la ciudadanía a hijos de indocumentados


Por Hiram Soto

No importa qué tan extremista o malintencionada pudiera ser la ley de Arizona para personas con aspecto latino porque finalmente siempre se puede confiar en la sabiduría de las personas que escribieron la Constitución.

Fue por eso que la semana pasada una jueza bloqueó algunos de los elementos más controversiales de la ley, incluyendo una cláusula que obligaba a los policías a determinar el estatus migratorio de las personas que sospechaban que estaban en el país ilegalmente.

La Constitución ha sido el muro con el que se han topado partidarios de la gran cantidad de ordenanzas antiinmigrantes que han presentado en los últimos años. Los funcionarios municipales de Escondido, por ejemplo, tuvieron que retirar una ordenanza que hubiera obligado a propietarios a solicitar prueba de residencia legal antes de rentar una vivienda.

Como no han podido imponer legislativamente sus puntos de vista, ahora han apuntado sus cañones a la misma Constitución.

En los últimos días ambos senadores republicanos de Arizona, Jon Kyl y John McCain, han dicho que el Senado debería considerar enmendar la constitución para negar la ciudadanía a hijos de indocumentados. La ciudadanía está garantizada a toda persona nacida en Estados Unidos por la Enmienda 14 de la Constitución.

Qué ironía.

Éstas son algunas de las mismas personas que simpatizan con miembros del Tea Party, que viajan en caravanas por todo el país manifestándose en contra de la Administración Obama y declarándose patriotas y protectores de la Constitución.

Acusan a los demócratas de querer infringir sus derechos constitucionales como portar armas de fuego, libertad de expresión, e incluso algunos consideran a Obama como un presidente inconstitucional porque todavía viven de la mentira de que no nació en el país.

Ahora resulta que quieren cambiar la Constitución.

“Vienen aquí a tener bebés”, dijo recientemente otro senador republicano, Lindsay Graham, del estado de Carolina del Sur.

“Cruzan la frontera para tener un bebé, después van a la sala de emergencia, tienen al bebé, y ese bebé es automáticamente un ciudadano estadounidense. Y eso no debería ser así. Atrae a las personas por las razones equivocadas”, dijo recientemente a la cadena de noticias Fox News.

Estos republicanos saben que enmendar la Constitución es sumamente difícil.

Si se utiliza el método legislativo más común, se necesitaría la aprobación de dos tercios de la Cámara de Representantes y el Senado, y después debería ser ratificado por 38 de los 50 estados del país.

Dudo que el propósito finalmente sea enmendar la Constitución. Sospecho que muchos de estos políticos solamente buscan verse bien políticamente en un año de elecciones nacionales en donde gracias a la ley de Arizona, es temporada abierta contra latinos.

Su base electoral está alborotada, y estos políticos les están diciendo lo que quieren oír.

Si analizamos en el asunto, la inmigración ilegal ha bajado en el último año, así como la delincuencia en las ciudades fronterizas. Entretanto, las deportaciones han aumentado considerablemente durante la Administración Obama.

Pero dejemos a un lado la política por un momento, y regresemos a este asunto de que los indocumentados vienen a Estados Unidos para tener bebés.

Hay algunos que lo hacen. Yo lo he visto, principalmente aquí en la frontera donde las familias de clase media de Tijuana que tienen visa de turista cruzan para tener a sus hijos en hospitales estadounidenses. Tengo un amigo que acaba de hacerlo, y pagó $9 mil dólares por el parto.

Después de tener el bebé regresó a Tijuana.

Pero esos más por la circunstancia peculiar de la frontera. Yo, por ejemplo, pude haber vivido legalmente en Estados Unidos desde muy chico, pero mi familia eligió vivir en Tijuana. México pagó por mi educación y ahora yo estoy rindiendo frutos acá.

Bueno, más o menos.

Pero gran parte de los inmigrantes indocumentados vienen a este país a trabajar. Que después se enamoren, se casen y tengan hijos es otra cosa. Si piensan que negar la ciudadanía a hijos de indocumentados disuadirá a personas de otros países pobres a cruzar la frontera para obtener un mejor trabajo para mantener a sus familias, se equivocan rotundamente.

Estos refuerzos demuestran lo poco que los políticos a cargo de crear leyes conocen sobre la inmigración ilegal, y general sobre la manera de pensar de la comunidad inmigrante o latina.

Finalmente la Enmienda 14 fue aprobada en 1868 después de la esclavitud para garantizar que los negros nacidos aquí fueran ciudadanos estadounidenses, precisamente para evitar la discriminación de ciertos grupos étnicos o raciales.

Ser ciudadano estadounidense por nacimiento es un derecho fundamental de este país, y eso difícilmente cambiará.

Lo que debería ser inconstitucional es la intolerancia.


Nuestro estilo de vida fronterizo está muriendo


Otros empresarios hubieran cerrado el negocio desde hacía tiempo. Pero es difícil clausurar una tienda que tus padres compraron vendiendo cigarros y sombreros a turistas en las calles de Tijuana.

A pesar de que los últimos dos años han sido los peores en la historia de Angie’s Place, un puesto de curiosidades en la avenida Revolución, Angelina Velázquez se rehúsa a darse por vencida.

A sus 77 años insiste en sacar adelante la tienda que tanto lucharon sus padres por comprar.

Qué importa si pasan días sin que la tienda venda un solo artículo o si tiene que pagar a sus empleados en abonos.

Lo importante es mantenerse abiertos.

“Lo hacemos por honrar a nuestros padres,” dijo Velásquez.

Su historia me hizo pensar en que tanto hemos perdido los residentes fronterizos durante los últimos 10 años.

No hace ni 10 años que yo solía ir a Tijuana simplemente a comer unos tacos. Iba a restaurantes, al cine y a fiestas con familiares o amigos. La única inconveniencia era hacer una fila larga pero tolerable para regresar a San Diego.

Las cosas prometen ponerse aún más difíciles para todos aquellos que dependen de los turistas o visitantes del norte de la frontera, y en general para todos los que cruzan cotidianamente.

En enero se harán permanentes las nuevas medidas de seguridad en la garita para cruzar a Tijuana, y con ello vienen dos situaciones inminentes: más demoras para cruzar a México, y para los turistas y viajeros recreativos, una excusa más para no visitar Baja California.

El gobierno mexicano está en proceso de modernizar sus garitas para combatir el tráfico ilícito de armas y dinero lavado proveniente del norte.

La idea es debilitar a los narcotraficantes privándolos de estos dos elementos esenciales para ellos.

Pero no estoy seguro de qué tan efectivas serán estas medidas.

Los Estados Unidos gasta miles de millones de dólares más en seguridad fronteriza y no es ningún secreto que sólo logran interceptar una pequeña parte del contrabando que estos mismos narcotraficantes mandan al norte a través de sistemas sofisticados de distribución

Lo más probable es que las demoras reduzcan aún más el número de personas que visitan Tijuana y la costa de Baja California, y que gastan los dólares que tanto necesitan empresarios y familias al otro lado de la frontera.

No deberíamos sorprendernos. La frontera se ha venido haciendo más chiquita desde hace varios años.

Primero los ataques del 11 de septiembre de 2001 propiciaron que se alargaran las filas para cruzar al norte.

Después los secuestros y decapitaciones en Tijuana se encargaron de asustar hasta a los turistas más tercos.

Después vino la recesión, y por si no fuera poco, el gobierno estadounidense nos hizo gastar dinero en un pasaporte para poder reingresar a San Diego.

Y el colmo es que ahora tenemos que hacer filas largas también para entrar a México.

Este nuevo obstáculo promete reducir la calidad de vida de miles de personas que viven o trabajan en uno u otro lado de la frontera ya que ahora pasarán más tiempo en sus carros en lugar de estar con sus familias.

A pesar de que casi no hay turistas en la avenida Revolución, Velázquez siente un gran apego a su tienda de curiosidades.

Gracias a ese puesto entre la calle Cuarta y Revolución, su familia logró mandar a sus hijos a universidades en México y los Estados Unidos.

Incluso algunos de ellos son profesionistas en San Diego.

No todos en su familia pudieron darse el lujo de permanecer abiertos.

Dos de sus hermanas también tenían negocios ahí, pero ellas ya desocuparon los puestos y ahora los locales están en renta.

Velázquez dijo que la tienda sobrevive prácticamente de los turistas europeos, que aún se emocionan por tomarse una foto en México con un burro pintado de cebra y un sombrero mexicano.

Parece que son los únicos que pueden darse el lujo.

Para nosotros los obstáculos son ya muchos para cruzar la frontera más transitada del mundo y es una pena que Tijuana tenga que depender de turistas del otro lado del Atlántico.

Para Velázquez, sin embargo, son su única esperanza.

“No me gustaría que vinieran los europeos y que no haya alguien que los reciba.”