Con el número 12, el Estadio Caliente…


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Joven xolofan.

Bajo cualquier medida, el Estado Caliente es un lugar tranquilo para ver un partido de futbol. Las familias llevan a sus hijos pequeños, los aficionados se ponen las camisetas de otros equipos sin ser acosados y el público ya dejó de lanzar cerveza al aire cuando el equipo anota gol.

Pero eso no quiere decir que el estadio no tiene chispa.

El ambiente está en la cabecera sur. Ahí están los chicos y chicas de la Masakr3, la barra más grande y apasionada del estadio, la que sigue a los Xoloitzcuintles de Tijuana al estadio Azteca, al Omnilife de Guadalajara o donde los lleve el avión.

Son unos ciento y tantos, pocos, comparados con los miles que conforman las porras de equipos “grandes” como Pumas, América, Chivas o Cruz Azul. Pero estos cientos representan a uno solo que hace sus mejores movidas no en el campo, sino en las gradas.

ImageAún es un grupo joven. No usan los mantos coloridos que  abarcan zonas enteras de las gradas de los estadios más grandes del mundo.

La Masakr3 tiene sus orígenes en 1998, cuando Tijuana tenía un equipo filial de las Chivas de Guadalajara y el sueño de jugar en la primera división era tan remoto como tener un estadio profesional de futbol como lo es ahora el Estadio Caliente, donde caben más de 20,000 almas.

Pero como lo han demostrado los Xolos desde que subieron a primera división en 2011, la pasión compensa por la falta de historia. Aunque el equipo apenas fue fundado en el 2007, hoy en día se ha convertido en el equipo sensación del futbol mexicano y de paso en el orgullo de Tijuana y San Diego.

Esta es su segunda liguilla consecutiva, lo cual ha brindado a los fronterizos la satisfacción que no han podido dar en los últimos años los Chargers ni los Padres.

ImageTerminaron la temporada en segundo lugar, los cual les asegura un lugar en la legendaria Copa Libertadores de Sudamérica. Esto quiere decir que el Estadio Caliente podría ser la sede de partidos con algunos de los grandes del continente, como Boca Juniors, Sao Paulo o Flamengo.

El ambiente estará más prendido que nunca este domingo 18 cuando los Xolos reciban al Monterrey en el partido de vuelta de cuartos de final. Hicieron historia al vencer a Monterrey en el partido de ida, y ahora intentarán hacerlo de nuevo en casa.

Las gradas que más aplauden

Los chicos y chicas de la Masakr3 ven con escepticismo las preguntas de un reportero, quien indaga sobre lo que es formar parte de la porra más grande de la frontera. Le dicen que mejor hable con KBurro, el líder oficial del grupo. Él es un tipo agradable, rapado y robusto, vestido de rojo y negro, los colores del equipo. Suele tener la garganta áspera de tanto gritar.

“Nosotros apoyamos el equipo en las buenas y en las malas, jamás lo abandonaremos”, dijo, reconociendo entrelíneas que el fútbol se conforma de alegrías y sufrimientos. “Afortunadamente ahorita estamos viviendo una época muy especial”.

ImageSi no fuera por la Masakr3, los partidos de futbol en Tijuana serían tan apagados como un partido de los Padres de San Diego en Petco Park. Son ellos quienes ponen el ritmo del partido con sus cánticos, convirtiendo el campo en una pista de baile de futbol.

La fiesta comienza unos 15 minutos antes del partido, cuando la porra hace su entrada a las gradas con tambores, trompetas y cánticos que ensayan durante la semana. La mayoría de las canciones son originales, y a veces escriben canciones para apoyar a miembros específicos del club. Hace unas semanas, por ejemplo, hicieron un cántico en apoyo al técnico Antonio Mohamed, que está contemplando regresar a su natal Argentina después de esta temporada.

La Masakr3 tiene una sección exclusiva en la cabecera sur, desde donde animan al equipo por 90 minutos sin parar, y desde donde lanzan insultos personalizados a los jugadores contrarios que pisan el pasto sintético del estadio, el único de su tipo en México.

ImageEn esta zona las butacas no tienen respaldos. No los necesitan. Está prohibido sentarse. Contrario a lo que uno podría pensar, nadie bebe cerveza. Todos ya están borrachos de pasión y adrenalina. La constante ondeada de banderas provee sombra en los días más calurosos, pero no hay manera de esconderse de las miradas de desaprobación si no cantas o brincas con el resto del grupo.

Es difícil saber qué impacto tienen las porras en el resultado de un partido, si en verdad los jugadores contrarios se intimidan y fallan goles. Pero en septiembre de 2011 la Masakr3 tuvo un problema de seguridad y no se le permitió la entrada al estadio. La cabecera sur estuvo vacía a pesar del lleno del estadio.

El resultado: Tijuana perdió 2-0 contra Estudiantes, y el equipo cayó a la penúltima posición de la tabla general.

Hoy en día el Estadio Caliente se ha convertido en una auténtica fortaleza. En esta temporada ningún equipo logró vencer a los Xolos en casa. Monterrey intentará hacerlo, pero Tijuana tiene la ventaja porque, en el Estadio Caliente, no son 11 contra 11. Son 11 contra 12.

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Mi vecino es el macho más macho del vecindario


Un animal muy inseguro.

Mi vecino tiene un tremendo complejo de inferioridad.

Todos los días en la mañana, un poco antes de que salgan los primeros rayos de sol, sale de su casa a cantar a todo pulmón para demostrar quién es el macho más macho del vecindario. No lo puede evitar. Es su manera de ser.
Estoy hablando, por supuesto, del gallo que vive a un lado de mi casa.

Se mudó al vecindario hace unas semanas junto con su familia polígama de gallinas. Vive en un gallinero que mi vecino, el ser humano, está convirtiendo en una fábrica de huevos. Sé esto porque el otro día me ofreció huevos, pero me dijo que tenía que esperar hasta octubre cuando las gallinas estuvieran listas.

Yo no soy mucho de comer huevos. Quizá los fines de semana. Entre semana, los desayunos en mi casa consisten en cosas sencillas como pan con mantequilla, frutas y yogurt. No tengo tiempo para hacer algo más. Pero desde que el gallo me despierta a las cinco de la mañana, tengo más que suficiente tiempo para hacer desayunos más elaborados como huevos estrellados con nopales estilo pico de gallo. Pero últimamente no he estado de humor para hacer huevos.

Mi vecino no es el único que tiene gallinas en el vecindario.

A una cuadra hay otra familia que también está criando estas aves, y otro vecino me platicó que sabía de otros dos hogares cerca que han sido convertidos en granjas urbanas.

Los gallineros en las ciudades y suburbios del país son un fenómeno que ha estado en creciendo los últimos años. De hecho, este año la ciudad de San Diego suavizó sus leyes para permitir que prácticamente todos los hogares del municipio puedan criar hasta cinco gallinas.

Hay ciertas reglas que seguir. El criadero debe estar a cinco pies del límite de la propiedad que se encuentra a un lado, y a 13 pies del límite de la propiedad que se encuentra en la parte de atrás. Además, está prohibido tener gallos, pero creo que mi vecino no lo sabe.

La ciudad dice que hay muchos beneficios de criar gallinas, incluyendo huevos más nutritivos (aparentemente contienen más vitamina A y E), ahorros en el costo de energía de empaquetar y transportar huevos, y que además los consumidores saben que las gallinas fueron tratadas humanamente.

Además de gallinas, la ciudad también aprobó la crianza de chivos y abejas. Supongo que esto tiene que ver con la ilusión de tener un estilo de vida moderno que promueve la agricultura urbana y el consumo responsable de alimentos.

Al principio no se me hizo tan mala idea despertar temprano con el canto de un gallo, como en los ranchos. Es más, algunas mañanas aproveché para hacer ejercicio y leer algunos libros que no he tenido tiempo de leer durante el día.

Pero conforme pasaron los días me di cuenta de que cuando se trata de despertadores, prefiero los que puedes programar para que despierten a la hora que mejor te convenga y con tu canción favorita.

Debo tener cuidado como le digo a mi vecino que desaparezca al ave. En los más de 10 años que tengo de conocerlo, sé que puede ser más bravo que un gallo de pelea si uno no le habla bien. Es uno de esos tipos que puede hacerte la vida de cuadritos si la relación no está en buenos términos.

Por eso el otro día a las cinco de la mañana me puse a escribirle una carta avisándole que los gallos están prohibidos y pidiéndole de favor que se deshaga del animal. Que lo lleve a un rancho donde pueda demostrar su machismo cuantas veces quiera y a la hora que quiera.

Espero que eso resuelva el problema, aunque mi vecino no me regale huevos en octubre.

Yo, en lo personal, prefiero gastar tres dólares cada dos semanas para comprar un paquete de huevos en la tienda y evitarme la molestia de alimentar gallinas y lidiar con un animal inseguro que constantemente tiene que demostrar que es fuerte y poderoso.

En este mundo ya tenemos demasiados machos.

El amor a la lectura trasciende generaciones


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¿Futura investigadora de pingüinos emperador?

En la puerta del refrigerador de mi casa, abajo de un calendario magnético con la foto de un agente de bienes raíces desconocido, está una hoja con una lista de seis libros. Los títulos tienen una cajita a un lado, y con excepción de uno, todas las cajitas tienen una palomita.

Es la lista de lectura de verano de mi hija de siete años.

Como a cualquier niño, a mi hija le encanta pasar su tiempo libre viendo televisión o jugando con la computadora. Apenas llega de la escuela, sigilosamente se lleva su aparato a la esquina más remota de la casa para ver sus programas favoritos on demand y sin interrupciones.

Aunque yo pasaba incontables horas frente al televisor cuando era chico, me cuesta trabajo ver que mis hijas pierdan tanto tiempo viendo televisión. Por eso, en un acto impulsivo al principio del verano, y después de ver a mi niña pasar tres horas frente a la computadora, le pedí que juntara todos los libros que tenía.

“Mija, quiero que escojas seis libros que vas a leer este verano porque no vas a pasar todo el tiempo viendo televisión”, le dije en un tono autoritario pero inseguro a la vez, esperando una ráfaga de gritos o por lo menos una mueca de desaprobación.

Pero su respuesta fue que sí, que le encantaría leer más.

Entonces escogimos seis libros, entre ellos una biografía para niños de Abraham Lincoln y algunos de la serie de la Casa mágica del árbol con relatos sobre fantasmas y pingüinos emperador. Cinco libros en inglés y una novela en español.

Escribimos los nombres en una hoja con flores color de rosa y la pegamos en el refrigerador. Si terminaba la lista al final del verano recibiría una recompensa aún por definir. Mi esposa y yo no definimos el premio porque pensamos que no lo iba a lograr.

Sin embargo, ella está por terminar la lista, y con tiempo de sobra (considerando que el verano termina a finales de septiembre). Me pregunto: ¿qué impacto tendrá este verano mágico de fantasmas y pingüinos emperadores cuando esta niña se convierta en mujer?

Me pregunto porque conozco el poder que pueden tener las letras en la vida de un niño. Mi padre solía leernos fábulas y poemas largos y coloridos como Los motivos del lobo de Rubén Darío. A veces nos leía relatos de revistas como Selecciones o capítulos de los muchos libros que siempre tenía a la mano, muy cerca del baño, por cierto.

Poco a poco fue despertando mi interés en los libros. Uno de mis autores favoritos era Irving Wallace, un novelista cursi que solía leer mi papá. Sus personajes callejeros, fumadores y bebedores de whisky fueron algunos de mis primeros superhéroes de la adolescencia.

Después descubrí la magia de autores de categoría como Gabriel García Márquez, Juan Rulfo, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes y Octavio Paz. De repente prefería cobijarme entre las páginas de libros en lugar de meterme bajo las sábanas de mi cama para ver televisión.

Pronto yo mismo empecé a probar suerte con pequeños relatos y poemas, y cuando menos lo pensé estaba trabajando en un periódico de San Diego, recopilando historias y escribiendo para ganarme el pan de cada día.

La lectura tiene poderes impredecibles en el futuro de los niños. No sabes si hay algo en un libro que despierte una pasión o un interés que años después se convierta en una vocación. Quizá mi hija recuerde este verano como el momento cuando decidió ser investigadora de pingüinos emperador.

Tampoco ha sido fácil hacerla leer. Constantemente tengo que recordarle que tiene un objetivo que cumplir, y que debe leer por lo menos diez minutos todos los días. Durante el verano se quejó varias veces de que la lectura le robaba tiempo para ver televisión.

Pero estoy convencido de que vale la pena.

Nunca pensé en verdad que mi hija leyera los seis libros. Pero he aprendido que a los niños hay que ponerles las expectativas muy altas, mucho más altas que la estatura que lleguen a tener de adultos. Una de las cualidades de los niños es su capacidad de sorprender.

Gracias papá por inculcarme la lectura. Tu nieta te lo agradecerá.

A todos nos cae bien un baño de cerveza de vez en cuando


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La cerveza: un líquido que tiene por lo menos tres usos

Según yo, la cerveza tiene solamente dos usos: te la puedes tomar o puedes usarla para darle un poco de sabor a la carne asada.

No fue sino hasta que empecé a ir a los partidos de los Xolos al Estadio Caliente de Tijuana que descubrí que la cerveza podía tener un tercer uso: lanzarla al aire en una expresión eufórica de celebración cuando tu equipo anota un gol.

Fue una sensación extraña la primera vez que experimenté un baño de cerveza. El equipo acababa de anotar y casi todos a mi alrededor lanzaron la cerveza al aire, la cual apagó mi grito de gol como una cubeta de agua apaga una fogata en una noche fría y seca.

Sabía que los aficionados celebraban los goles aventando la cerveza, pero nada me pudo preparar para la experiencia de sentir una cerveza ajena escurriéndome en el cabello y la cara, e impregnando mi ropa con el olor a alcohol.

Es un poco estresante cruzar la frontera después del partido y tener que explicarle al oficial de inmigración que el olor a cerveza que escapa de tu cuerpo era de un aficionado que estaba sentado tres filas abajo de ti.

Pero todo esto llegó a un sorpresivo e irreal fin el viernes 20 de julio en el juego inaugural de la Apertura 2012 entre Xolos y Puebla.

Mientras el mediocampista tijuanense Fernando Arce se preparaba para cobrar un tiro directo cerca de la portería contraria, yo me preparaba para un posible gol y baño de cerveza. Me ajusté la gorra para taparme el rostro lo más que pudiera, y con una mano tapé mi vaso de cerveza.

Arce tomó su tiempo. Se acomodó, apuntó y cobró un tiro feroz que pasó con chanfle por encima de la barrera y se incrustó en las redes de la portería de Puebla.

Golazo.

El estadio explotó en euforia pero extrañamente ningún aficionado a mí alrededor se atrevió a lanzar su cerveza al aire. Mientras celebraban el gol, algunos volteaban a los lados sorprendidos de que seguían secos, con sus cachuchas bien ajustadas y con una mano tapando su cerveza.

Unas semanas antes el club había advertido en las redes sociales y en las noticias que sancionaría a los aficionados que vaciaran su cerveza en otras personas. Esto para fomentar un ambiente familiar dentro del estadio. Quienes violaran esta ley serían echados del partido e incluso podrían perder su xolopass, o pase de la temporada.

Aunque desde siempre he expresado mi molestia ante esta tradición, debo confesar que extrañé el espectáculo de ver a cientos de personas lanzar su cerveza al aire al mismo tiempo. De hecho, el gol se sintió apagado a pesar de haber sido el primero de la temporada.

Ahora que me pongo a pensar en ello, hacía varios juegos que habían dejado de molestarme los baños de cerveza.

Por lo general llevaba un cambio de ropa en el auto en caso de que saliera mojado, y en los últimos partidos de la temporada pasada hasta yo mismo había apartado un poco de cerveza caliente para lanzarla al aire.

Era divertido ver a alguien que me acompañaba por primera vez al estadio ser bautizado por un vaso de cerveza Tecate o con un clamato con todo y almejas, chile y limón. En más de una ocasión tuve que defender a mi acompañante que fue acusado de vaciar la cerveza en la cabeza de alguien más grandote que los dos juntos. Bueno, nuestra defensa consistió en echarle la culpa a alguien más.

Recientemente mi única inconformidad con lanzar cerveza al aire era que después había que gastar otros seis dólares para llenar el vaso de 24 onzas, y además había que hacer una fila larga con otros aficionados desconsiderados.

Yo no voy a ser el aficionado que le escriba una carta a los directivos del equipo para pedirles que nos dejen tirar cerveza otra vez. Pero si seré el primero en admitir que extrañaré esta celebración irracional. La verdad es que a todos nos cae bien un baño de cerveza de vez en cuando.

El día que se me olvidó respirar


Hace unas semanas un amigo de muchos años me habló porque estaba buscando a un comunicólogo experimentado que pudiera formar parte de un panel de periodismo sobre cómo equilibrar la vida familiar y el trabajo.

Estaba buscando a alguien que dominara los ritmos frenéticos de la vida moderna de la misma forma que un torero domina a un toro con 20 espadas clavadas en la espalda; alguien que tuviera la varita mágica de la organización y manejo del tiempo y que pudiera compartir su magia con periodistas que trabajan horas largas en una industria estresante y abatida por los cambios tecnológicos.

Puedo entender por qué pensó en mí.

Cualquiera que me conoce sabe que soy una persona que le gusta estar metida en varios proyectos al mismo tiempo. Tanto que a veces bromeo que como resultado tengo el mismo número de trabajos que niñas: tres. Además de escribir esta columna, trabajo en una agencia de comunicación y a veces hago proyectos especiales para clientes y amigos.

Sí, a lo largo de los años mi personalidad inquieta me ha obligado a ser disciplinado con el tiempo para así cumplir con el sinfín de responsabilidades de ser padre y profesionista: llevar a las niñas al médico de un momento a otro y entregar los proyectos a tiempo; leerles historias antes de dormir y contestar correos en la noche; bañarlas, preparar el desayuno y llegar a tiempo al trabajo; pasar tiempo con mi esposa, hacer ejercicio, leer, ver televisión, salir con los cuates, tocar la guitarra, visitar a la familia, etcétera. La lista nunca termina.

De hecho el otro día le platicaba a una colega que estaba leyendo un libro muy bueno, y antes de que continuara platicándole me interrumpió, sorprendida: “¿Un libro? ¿A qué hora tienes tiempo de leer un libro?”

Aparentemente he encontrado la manera de equilibrar la vida familiar y el trabajo. Uno de mis secretos es usar la tecnología para ayudarme a organizar mi trabajo y mis proyectos, algo que pienso compartir en el panel.

El otro día, sin embargo, tuve una revelación.

Estaba sentado trabajando en la computadora, en la misma posición por varias horas, cuando sentí una sensación extraña en el pecho, como si me faltara aire. Dejé el teclado y puse atención a mi cuerpo. Estaba duro como una roca, lleno de tensión y estrés. Respiré profundamente y mientras mis pulmones se expandían, sentí que mi pecho tronaba, como si las costillas tuvieran 100 años sin moverse.

En mi obsesión por hacer todo había olvidado respirar. Había olvidado tomar un descanso.

Hace años leí un libro sobre la meditación, y sobre lo importante que es la respiración en la salud del cuerpo y la mente. El libro hablaba sobre cómo a veces hacemos y pensamos en tantas cosas al mismo tiempo que nunca estamos presentes en lo que estamos haciendo en este momento.

Y es cierto. Nuestra mente, con su torrente incesante de pensamientos, nos lleva a lugares distantes que nos alejan del presente, nos causan estrés y hacen que nuestros cuerpos sean tan duros como una estatua de roca.

Me di cuenta que cuando hago el desayuno a mis hijas mi mente generalmente ya está en el trabajo. Si estoy trabajando en un proyecto en la oficina ya estoy pensando en el siguiente email que debo mandar. Si estoy cenando con mi familia ya estoy pensando en acostar a las niñas, y cuando las estoy acostando estoy pensando en el trabajo que voy a hacer en la noche.

Desde que recobre conciencia de esto he estado tratando de vivir el presente de una manera más consciente. Ahora cuando lavo los platos solo quiero pensar en lavar los platos. Cuando manejo mi auto solo quiero pensar en manejar mi auto. Cuando cene con mi familia solo quiero pensar en mi familia. Cuando saque a pasear al perro solo quiero pensar en pasear al perro. Cuando respire conscientemente solo quiero respirar y no pensar en nada. O por lo menos intentaré hacer las cosas así.

El próximo mes cuando me toque hablar con mis colegas periodistas les diré que no vale la pena matarse intentando hacer todo si uno no disfruta el presente. Mi consejo será muy sencillo: No se les olvide respirar.

Para AMLO, las buenas intenciones no son suficientes


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Siempre con buenas intenciones.

La sangre parecía aún fresca en la camisa blanca de rayas de Andrés Manuel López Obrador. Su mirada fija denotaba indiferencia al descalabro que sufrió durante las manifestaciones en contra de Pemex en su natal Tabasco. Sus brazos cruzados revelaban la personalidad desafiante que muchos conocemos.

Así aparecía en la portada de la revista Proceso en 1996, cuando lideró un bloqueo de los pozos de Pemex exigiendo, entre otras cosas, indemnización a los indígenas y residentes de la región que habían sido afectados por la contaminación de la ineficiente y corrompida petrolera mexicana.

Es difícil cuestionar el carácter de una persona que pone su seguridad en riesgo por el bien de otros, y que durante su vida política ha demostrado estar del lado de los desprotegidos, los que tienen menos dinero, oportunidades, educación y menos acceso a la justicia.

Sin embargo, es fácil cuestionar los objetivos que propone para el país y los métodos que planea usar para lograrlos. En el caso de AMLO, sus buenas intenciones se quedan cortas a las realidades del mundo moderno y globalizado.

Tomemos como ejemplo su campaña y su comunicación con el público. Su portal de internet parece un blog amateur. En ningún lugar aparecen sus propuestas claramente trazadas y explicadas en una forma fácil de entender, como debería tener un candidato de categoría. Es algo extraño que alguien que se queja constantemente de la desinformación no pueda establecer una plataforma digital para comunicar su mensaje y promover sus proyectos. ¿Así se comunicaría Presidencia bajo AMLO?

A veces, sin embargo, el problema no es cómo comunica un mensaje, sino el mensaje mismo.

Su negativa de privatizar a Pemex es una opción falsa entre el nacionalismo y el progreso. Los gobiernos no deben estar sacando petróleo del fondo del mar. Ése no es su trabajo. Su labor es regular a las empresas que se especializan en hacerlo para que lo hagan de una forma responsable, tanto social como ecológicamente. Pemex necesita alianzas y acuerdos con sector privado que promuevan la eficiencia, transparencia y que generen un lucro que beneficie a todos. Eso sí sería un gran acto de nacionalismo.

AMLO frecuentemente habla de la independencia alimentaria.

Suena bonito soñar que México pueda algún día ser autosuficiente en la producción de alimentos. ¿Pero en realidad es necesario? En un mundo globalizado, los mercados son los que dictan la oferta y la demanda de productos y establecen el precio de los mismos. El papel del gobierno es asegurarse de que todos sigan las reglas del juego para que unos no se aprovechen de los otros, e intervenir selectivamente cuando las fuerzas ciegas del capitalismo amenacen con el bien colectivo.

No tiene caso producir alimentos si los vas a producir de manera ineficiente y costosa simplemente para decir que el país es autosuficiente o para emplear gente en industrias que tarde o temprano serán consumidas por las fuerzas globales del capitalismo.

Por otro lado, AMLO tiene propuestas interesantes para reactivar la economía, incluyendo inversiones multimillonarias en la construcción de proyectos masivos, incluyendo presas, refinerías, aeropuertos, carreteras, y trenes de alta velocidad que conecten al país. Es la misma estrategia que propone el presidente Barack Obama en Estados Unidos para generar actividad económica, y el mismo que exitosamente utilizó el presidente estadounidense Roosevelt para sacar adelante al país durante una época de recesión global y guerra durante la primera parte del siglo pasado.

Tiene sentido matar dos pájaros de un tiro en momentos de incertidumbre global: generar empleo y reactivar la economía. Pero estas son soluciones temporales. No hay que poner demasiada fe en lo que puede hacer el gobierno. Al final, es la industria privada la que generará trabajos bien pagados y duraderos. Es el trabajo del gobierno asegurarse que todos tengan acceso a la educación y que las escuelas enseñen las habilidades del mañana.

Faltan tan solo unas semanas para las elecciones en México, y las encuestas muestran que AMLO continúa acercándose al puntero, Enrique Peña Nieto del PRI. Sin duda se ha beneficiado de las manifestaciones de los estudiantes en contra del regreso del PRI.

AMLO es un luchador admirable por los intereses de los pobres, y México es un país que tiene muchos pobres. El electorado tendrá que decidir si sus propuestas podrán convertirse en más que buenas intenciones.

Los 4 motivos por los que el PAN perderá las elecciones


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Tendrá suerte si no pierde por mucho más.

Hace unos meses, el ex presidente de México Vicente Fox dijo que sería “un milagro” que el PAN retuviera la presidencia de México en las elecciones del 1 de julio. Si esto no fuera suficiente para hacer hervir la sangre de los panistas, Fox aparentemente se estaba guardando lo mejor para el último. Hace unos días pidió “cerrar filas” con el eventual ganador, en una clara referencia al puntero de las elecciones, Enrique Peña Nieto, del PRI.

El comentario de Fox, un tipo siempre afligido por el síndrome de la metida de pata, es tan solo un reflejo del desastre que ha sido la campaña de la candidata panista Josefina Vásquez Mota por mantener al PAN en los Pinos por seis años más.

Pero la falta de unidad es solo uno de los motivos por los que el PAN probablemente terminará el reinado de 12 años que tiene en el poder. A continuación están el resto:

Guerra contra las drogas. Como la guerra contra el narcotráfico, la campaña de Vázquez Mota, se perdió antes de que empezara. El presidente Felipe Calderón lanzó una guerra contra los carteles de droga sin los recursos necesarios, sin visión o estrategia a largo plazo. El resultado fueron unos 50 000 muertos en cinco años, incluyendo miles de personas inocentes. Los mexicanos vivieron niveles de inseguridad y brutalidad nunca antes vistos. Los carteles, lejos de atrincherarse, redoblaron sus esfuerzos y se echaron a la ofensiva contra el gobierno y contra ellos mismos. El próximo presidente de México debe entender que los carteles existirán siempre y cuando exista un mercado listo para comprar sus productos al norte de la frontera. El PAN nunca entendió eso.

Economía estancada. Por muchos años, los mexicanos temían los cambios de poder por las crisis económicas y devaluaciones que los acompañaban. El PAN logró evitar esto cuando llegó al poder y para su crédito, la economía mexicana no se ha colapsado. Sin embargo, permanece estancada o en un ritmo crecimiento flojo con duopolios o cuasi monopolios en industrias vitales como telefonía y medios de comunicación, que resultan en costos estratosféricos para servicios tan sencillos como hablar por teléfono o tener acceso a internet. Los pocos puntos buenos que ha tenido México en el ámbito económico han sido eclipsados por las recesiones globales y la ultra dependencia hacia la economía estadounidense.

Campaña débil. Vásquez Mota entró a estas elecciones como una candidata débil y con poco apoyo institucional, a pesar de ser la primera mujer candidata con la más alta posibilidad de ser presidente. Sin embargo, los planetas políticos no estaban alineados a su favor. El propio presidente Calderón quería a alguien más (el ex secretario de hacienda, Ernesto Cordero), y otros personajes importantes del partido no la han apoyado como deberían. Sus ideas derechistas salpicadas con populismo son poco llamativas, y su campaña carece de visión. Como candidata no inspira a las masas. Su presencia en línea es quizás la más pobre de los principales candidatos. Ha habido rumores que en ocasiones no han tenido suficiente dinero para pagar la nómina de su campaña. Todo esto la ha dejado sumida en tercer lugar, según las últimas encuestas.

Electorado harto. Si bien el PAN ha tenido logros importantes como la reforma al ineficiente sistema judicial, que aún continúa en desarrollo, no tuvo un solo acto legislativo o ejecutivo que haya mejorado dramáticamente o de forma significativa la vida cotidiana de los mexicanos. Al contrario. La guerra contra las drogas sembró miedo y temor y resultó en la pérdida incontable de trabajos en el área de turismo, uno de los principales sectores económicos de México. El electorado lo sabe. Tanto que está a punto de regresar al poder al PRI, el partido que la mayoría de los mexicanos sacaron a patadas de Los Pinos hace apenas 12 años.

Si el PAN pierde las elecciones, será por su propia culpa. Sin embargo, esa es la belleza de la democracia, independientemente de si gana el PRI o el PRD.

Regreso del PRI trae malos recuerdos


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Un voto por el más bonito.

En México se empieza a sentir el regreso del PRI a Los Pinos. Faltan unas cinco semanas para las elecciones, y su candidato Enrique Peña Nieto tiene una cómoda ventaja de 20 puntos o más en las encuestas. Es el tipo de ventaja que generalmente culmina en triunfos contundentes que dan poca cabida a controversias legítimas de fraude electoral, como las que existieron en 2006.

De ganar, regresaría a la presidencia una organización política que por más de 70 años borró las líneas entre lo que es un partido y un estado, y que dejó un legado de represión, asesinatos y corrupción tan negro como el petróleo de Pemex, la paraestatal que por décadas fue como un banco privado para muchos de sus políticos.

Éste es el partido de los dedazos, de las elecciones compradas con intimidación y bolsas de comida, de los contratos públicos para los bien conectados; éste es el partido que tiene la patente de la frase “enriquecimiento ilícito”.

A pesar de su historia sucia, no sería del todo malo si el PRI regresara al poder. O por lo menos así lo racionaliza el argumento de la alternancia, que dice que la democracia naciente de un país como México se fortalece cuando hay cambio de poder; argumenta que cuando existe una alternancia política legítima, los partidos y sus políticos actúan más por los intereses del país porque saben que de otra forma el electorado los echará en las próximas elecciones.

Es una lógica que tiene sentido a nivel macro, pero que no debe usarse como argumento para votar por un candidato como Peña Nieto, un político que no lee, con carencias intelectuales, con propuestas poco ambiciosas, que no habla bien inglés y cuya popularidad se debe en gran parte a su cara bonita, pelo perfecto, esposa famosa y a una maquinaria de publicidad financiada por medios cuestionables del gobierno.

Muchos ya hicimos un voto por la alternancia en 2000 cuando elegimos al expresidente panista Vicente Fox, quien se convirtió en una figura histórica al botar al PRI de Los Pinos pero que dejó mucho que desear como presidente, especialmente en cuanto a sus habilidades políticas.

De ganar, ¿será Peña Nieto un presidente cuyo mayor logro es formar parte de una alternancia política? ¿Será un presidente comprometido a dejar atrás las épocas de corrupción y abuso de poder de su partido? Sus respuestas no son muy convincentes:

“El PRI ha sido señalado más en su larga historia por sus errores y desaciertos que por sus logros y la contribución que hizo al desarrollo de México”, dijo en la Ciudad de México en abril durante una sesión de preguntas luego de presentar un libro.

“Lamentablemente, los errores personales de algunos representantes del partido han manchado la historia del instituto político al que pertenezco. Donde está claro que el compromiso es ser una opción de cambio para dar resultados a México”, dijo.

Éstas no son las palabras de un político que reconoce el gran daño que ha hecho su partido a México y que está dispuesto a empezar desde cero. El decir que solo “algunos” miembros de su partido fueron responsables del legado de corrupción del PRI es como decir que solo había un par de manzanas podridas en la canasta cuando en verdad era toda la canasta la que estaba podrida.

Por su parte, el PAN no ha demostrado ser la solución que México necesita, y las encuestas lo respaldan.

Su candidata Josefina Vázquez Mota va tercera en las encuestas más recientes y apenas un milagro político podría resucitar su campaña desorganizada.

La guerra contra el narcotráfico ha sido un desastre, aunque apenas ahora, cinco años después de que empezó la ofensiva, se está viendo un declive en el número de asesinatos a nivel nacional. Pero la economía sigue ultra dependiente de Estados Unidos y carece de la diversificación económica que tienen países como Brasil. Es una economía destinada al estancamiento.

Votar por la alternancia con el PRI es votar por el conformismo. El partido de la “dictadura perfecta” que saqueó al país por 71 años piensa que ya pagó su penitencia por haber estado 12 años fuera de Los Pinos.

Y el electorado aparentemente está de acuerdo.

Obama debe hacer más por los derechos de homosexuales


ImageEl primer presidente gay.

Así es como está titulada la portada de la revista Newsweek luego que el presidente Barack Obama anunciara su respaldo histórico al matrimonio entre homosexuales. Fue una bomba política que marcó una diferencia enorme entre sus posturas y las de su oponente republicano en un tema que ha dividido al país por décadas y que tiene grandes ramificaciones políticas, legales, morales y sociales.

Aunque no es el tema de mayor preocupación del país (la economía sigue siendo lo más importante), su “evolución” sin duda acelerará la aceptación de un fenómeno social que en cuestión de algunos años será tan normal como el matrimonio entre parejas de diferentes razas.

Primero es importante entender la definición del matrimonio entre homosexuales desde una perspectiva legal. Hoy en día las parejas del mismo sexo que contraen matrimonio (si es que pueden), no tienen derecho a beneficios federales con respecto al Seguro Social, vivienda, estampillas de comida, pensiones o impuestos, entre otras cosas. Tampoco pueden emigrar a su pareja de la misma forma que lo haría un matrimonio heterosexual.

Las uniones civiles otorgan algunos beneficios en el ámbito estatal, sin embargo muchas leyes federales estipulan explícitamente la palabra “matrimonio” como condición para recibir todo tipo de beneficios.

El ampliar derechos civiles a parejas casadas del mismo sexo “no debilita a las familias. Las fortalece”, dijo Obama unos días después, argumentando que todos deberían ser tratados de la misma forma ante la ley.

Ahora ya sabemos lo que piensa Obama. El siguiente paso es saber qué hará su gobierno para avanzar verdaderamente los derechos de los homosexuales.

Su administración ya ha dado pasos importantes, incluyendo la eliminación de la política militar que prohibía la inscripción de soldados abiertamente homosexuales. También ha declarado que no defenderá en los tribunales la Ley en Defensa del Matrimonio, que define el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer y que prohíbe el reconocimiento legal de matrimonios homosexuales.

Obama ahora podría hacer más para apoyar un proyecto de ley que busca eliminar la Ley en Defensa del Matrimonio firmada por el ex presidente Bill Clinton en 1996.

Durante décadas los políticos (principalmente los republicanos) han utilizado este tema una y otra vez como parte de su plataforma política porque les ha resultado conveniente. El matrimonio entre homosexuales despierta muchas pasiones e incluso genera pánico en comunidades religiosas.

Como resultado hay 30 estados en la nación con leyes que prohíben el matrimonio entre homosexuales. El más reciente fue Carolina del Norte, que no solo enmendó su constitución para prohibir el matrimonio gay sino que también prohibió las uniones civiles.

En el futuro, Obama podría denunciar con más dureza ese tipo de leyes injustas impulsadas por la homofobia.

La opinión pública ha cambiado dramáticamente. Hace 15 años, solo un cuarto de la población aprobaba el matrimonio entre homosexuales. Las últimas encuestas nacionales indican que la mayoría de los estadounidenses ahora aprueban el matrimonio entre homosexuales.

Incluso algunos de los políticos republicanos más conservadores han cambiado de opinión, especialmente cuando un familiar es homosexual, como en el caso del ex vicepresidente Dick Cheney, que tiene una hija lesbiana.

Aquí en San Diego el alcalde republicano Jerry Sanders, quien también tiene una hija lesbiana, incluso llegó a firmar una resolución del concilio como protesta a la prohibición que existe en California para contraer matrimonio entre personas del mismo sexo. Hoy en día dos de los principales candidatos para remplazar a Sanders son gay: el regidor Carl deMaio y la fiscal Bonnie Dumanis.

Este cambio de parecer ha sido más fácil entre políticos que entre líderes religiosos o sus feligreses. En parte porque la palabra matrimonio tiene una connotación sagrada para ellos, aunque en realidad estemos hablando de derechos civiles.

De cualquier forma, entre los cristianos, más de la mitad de los católicos apoyan los derechos de los matrimonios homosexuales, incluyendo el vicepresidente Joe Biden, quien fue quien obligó Obama a tomar una posición pública cuando él mismo se declaró a favor en entrevista nacional.

Obama seguramente anunció esta postura por cuestiones políticas. Incluso es posible que le cueste la reelección. De cualquier forma, no hay marcha atrás. El país ha evolucionado. Obama sólo lo reconoció.

Difícil decidir por quién votar en México


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¿Cuál será el menos peor?

Por primera vez desde que tengo memoria, no sé por quién votar en las elecciones presidenciales de México.

He seguido las elecciones políticas desde que era adolescente, incluso años antes de que pudiera votar. Conocía el nombre de los candidatos, sabía lo que significaban las siglas de los partidos y quizá más importante, sabía quién quería que ganara. Ya de adulto y viviendo en San Diego, no me he perdido una elección mexicana. Siempre he hecho el viaje a Tijuana para votar. Y el 1 de julio no será una excepción.

Sin embargo, no he podido decidir a quién darle mi voto. No soy un ideólogo, así que podría votar por cualquiera.

En su momento voté por el PRI de Ernesto Zedillo. Después por el PAN de Vicente Fox. Luego por el PRD de Andrés Manuel López Obrador. También he votado por candidatos a otros puestos políticos de partidos como el PT y el PV. Un poquito de todo.

Pero en estas elecciones, quizás por cuestiones de la vida, ha habido otras cosas que han estado compitiendo por mi atención. El otro día, por ejemplo, tuve que escoger entre el primer debate presidencial de México y un partido de semifinales de futbol.

Escogí el futbol.

Cuando me puse a buscar videos del debate presidencial un día después, me encontré con historias de que la estrella del debate fue una edecán ex modelo de Playboy que apareció con un vestido provocativo que dejó a todos boca abiertos.

Quizás la edecán estaba tratando de llamar la atención del carita de la contienda: Enrique Peña Nieto del PRI. Peña Nieto es el favorito en parte porque tiene una sonrisa irresistible y una esposa bella y famosa. He escuchado a más de una mujer decir que votarán por él solo porque es guapo. Él no promete cambios radicales, o por lo menos no los ha especificado, y su campaña se centra en promesas relativamente modestas y generales que giran en torno al crecimiento económico y la seguridad. Si gana el PRI regresaría al poder después de 12 años. Hmmmm…No sé que pienso de eso.

Pero la mujer que verdaderamente debió haber llamado la atención durante el debate era Josefina Vázquez Mota del PAN, quien busca convertirse en la primera mujer presidenta de México. Es una ironía que en un país machista como México la competencia por el voto de la mujer esté dividida entre una mujer y un hombre guapo y sus seguidoras.

Su campaña ha sido un desastre, desde la perspectiva organizativa, de mensaje y su propio desempeño como candidata. Y las encuestas lo demuestran: está a 15 o 20 puntos por debajo de Peña Nieto.

En México parece no haber mucho interés en darle un tercer mandato presidencial al PAN después de la desastrosa guerra contra el narcotráfico, el poco crecimiento económico y los millones de personas que siguen viviendo en la pobreza.

México sigue estancado a pesar del gran crecimiento económico en lugares como Colombia y Brasil, y tiene monopolios o casi monopolios en las industrias de telefonía y televisión, por lo que los consumidores pagan algunas de las tarifas más altas del mundo por hablar al teléfono o acceder a internet.

El más controversial de los candidatos principales es Andrés Manuel López Obrador, quien perdió la presidencia por la diferencia más mínima en 2006 contra el actual presidente, Felipe Calderón. López Obrador es el populista de esta película, amado por los pobres y jóvenes y odiado por las corporaciones y la gente de dinero o que se cree de dinero.

Aunque podría ser un buen presidente, es difícil olvidar el berrinche político que hizo cuando se declaró el presidente legítimo de México después de perder las elecciones. Lo último que necesita México es un presidente payaso. Su visión del país es una combinación de proteccionismo laboral e industrial, y de equidad social. Pero sin duda sería una figura divisoria entre los mexicanos.

Todavía tengo tiempo para decidir. Hay un segundo debate programado a principios de junio. Espero que no sea tan rígido en su formato, y que no anuncien las preguntas por adelantado, como lo hicieron en esta ocasión. Eso hace que los candidatos lleguen con sus respuestas ya programadas, y hablan como robots y con ese repugnante tono formal que usan los políticos mexicanos.

Espero también que no coincida con un partido de futbol, porque esa sí será una decisión fácil de tomar.