En busca de una aventura por la antigua ruta Mojave Road


ImagePara tomar unas vacaciones verdaderas, a veces lo mejor es desaparecer por completo unos cuantos días. Pero tiene que ser un lugar tan remoto que el celular no registre barras de señal y donde los encuentros con seres humanos sean tan esporádicos como una estrella fugaz en la ciudad.

Esto es lo que estaba pensando cuando comencé a planear un viaje de tres días por Mojave Road, una antigua ruta de terracería de 140 millas que atraviesa el desierto Mojave, donde los indios y los vaqueros se dieron con todo en la época del Viejo Oeste.

Mojave Road es uno de los caminos más antiguos de California. Lo utilizaron los indios, exploradores, vaqueros, mineros y hasta el ejército estadounidense justo después de la guerra civil. Era el camino a recorrer para cualquiera que buscaba viajar a California gracias a sus manantiales naturales ubicados cada 20 o 30 millas.

Por ahí pasaron las primeras carretas del U.S. Postal Mail y los bancos que transportaban oro y dinero. Los asaltos y ataques tanto por bandidos e indios eran tan frecuentes que el ejército estableció bases para proteger a los viajeros durante la década de 1860.

La época de oro de esta ruta terminó cuando se construyeron las rieles del tren, las cuales facilitaron el transporte de personas y mercancías del Este a las costas de California. Hoy en día, la ruta está prácticamente en el mismo estado en el que se encontraba hace 150 años.

Que no se dijera más.

Saqué las sillas de niñas de los asientos traseros de mi Jeep Wrangler y en su lugar coloqué provisiones y equipo de supervivencia. Pasé a recoger a un amigo y comenzamos nuestra travesía en la frontera entre California y Nevada. El viaje consistiría en atravesar el desierto Mojave de Este a Oeste sobre Mojave Road.

Cuando le hablé al Ranger para preguntar sobre el estado de la ruta, la oficial contestó que la clausura del gobierno les había impedido actualizar su reporte. El último informe que tenían, de hacía más de seis semanas, era que la entrada por el Este estaba peligrosamente erosionada por la lluvias.

La entrada por el Este consiste en subir una sierra llamada Piute Range que conecta el desierto bajo con el desierto alto, una de las áreas más bellas del recorrido. La primera noche nos cayó en un corral abandonado, donde fuimos serenados toda la noche por una manada de coyotes.

El camino hacia el Oeste nos llevó por caminos arenosos, rocosos y montañosos. Aunque la Ranger nos dijo que Mojave Road era una de las rutas más populares del desierto Mojave, pudimos contar con una mano el número de vehículos que vimos durante el trayecto. Si bien casi no vimos a otras personas, pudimos ver dos borregos cimarrones que subieron apresuradamente una montaña cuando nos vieron pasar.

La segunda noche nos cayó en otro corral abandonado, donde nuestro campamento fue nuevamente serenado por una manada de coyotes. El olor a carne en la parrilla se disipaba en las largas distancias del desierto, y la luz de la fogata era el único brillo en una noche sin luna.

Al siguiente día exploramos unas cuevas creadas por la lava de los muchos volcanes prehistóricos de la zona. Descendimos hacia la parte baja del desierto donde nos encontramos con un lago seco, donde los residuos de sal hacían que el piso pareciera tan blanco como la nieve.

Era el tercer día, y aunque nos acercábamos al final, Mojave Road nos daría una última sorpresa: para salir tendríamos que atravesar una zona de dunas seguida por un cañón gigante que terminaba en un estancamiento de agua que llegaba a la mitad del auto.

Nada que no hubieran podido sobrepasar el sin número de carretas que pasaron por ahí en otros tiempos.

Al salir del desierto sentí la tentación de encender mi teléfono y revisar mi correo electrónico. Había pasado tres días desde la última vez que me conecté al Internet. Pero la noche estaba cayendo y no podía dejar de pensar que era el momento perfecto para hacer otra fogata.

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