Obama debe hacer más por los derechos de homosexuales


ImageEl primer presidente gay.

Así es como está titulada la portada de la revista Newsweek luego que el presidente Barack Obama anunciara su respaldo histórico al matrimonio entre homosexuales. Fue una bomba política que marcó una diferencia enorme entre sus posturas y las de su oponente republicano en un tema que ha dividido al país por décadas y que tiene grandes ramificaciones políticas, legales, morales y sociales.

Aunque no es el tema de mayor preocupación del país (la economía sigue siendo lo más importante), su “evolución” sin duda acelerará la aceptación de un fenómeno social que en cuestión de algunos años será tan normal como el matrimonio entre parejas de diferentes razas.

Primero es importante entender la definición del matrimonio entre homosexuales desde una perspectiva legal. Hoy en día las parejas del mismo sexo que contraen matrimonio (si es que pueden), no tienen derecho a beneficios federales con respecto al Seguro Social, vivienda, estampillas de comida, pensiones o impuestos, entre otras cosas. Tampoco pueden emigrar a su pareja de la misma forma que lo haría un matrimonio heterosexual.

Las uniones civiles otorgan algunos beneficios en el ámbito estatal, sin embargo muchas leyes federales estipulan explícitamente la palabra “matrimonio” como condición para recibir todo tipo de beneficios.

El ampliar derechos civiles a parejas casadas del mismo sexo “no debilita a las familias. Las fortalece”, dijo Obama unos días después, argumentando que todos deberían ser tratados de la misma forma ante la ley.

Ahora ya sabemos lo que piensa Obama. El siguiente paso es saber qué hará su gobierno para avanzar verdaderamente los derechos de los homosexuales.

Su administración ya ha dado pasos importantes, incluyendo la eliminación de la política militar que prohibía la inscripción de soldados abiertamente homosexuales. También ha declarado que no defenderá en los tribunales la Ley en Defensa del Matrimonio, que define el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer y que prohíbe el reconocimiento legal de matrimonios homosexuales.

Obama ahora podría hacer más para apoyar un proyecto de ley que busca eliminar la Ley en Defensa del Matrimonio firmada por el ex presidente Bill Clinton en 1996.

Durante décadas los políticos (principalmente los republicanos) han utilizado este tema una y otra vez como parte de su plataforma política porque les ha resultado conveniente. El matrimonio entre homosexuales despierta muchas pasiones e incluso genera pánico en comunidades religiosas.

Como resultado hay 30 estados en la nación con leyes que prohíben el matrimonio entre homosexuales. El más reciente fue Carolina del Norte, que no solo enmendó su constitución para prohibir el matrimonio gay sino que también prohibió las uniones civiles.

En el futuro, Obama podría denunciar con más dureza ese tipo de leyes injustas impulsadas por la homofobia.

La opinión pública ha cambiado dramáticamente. Hace 15 años, solo un cuarto de la población aprobaba el matrimonio entre homosexuales. Las últimas encuestas nacionales indican que la mayoría de los estadounidenses ahora aprueban el matrimonio entre homosexuales.

Incluso algunos de los políticos republicanos más conservadores han cambiado de opinión, especialmente cuando un familiar es homosexual, como en el caso del ex vicepresidente Dick Cheney, que tiene una hija lesbiana.

Aquí en San Diego el alcalde republicano Jerry Sanders, quien también tiene una hija lesbiana, incluso llegó a firmar una resolución del concilio como protesta a la prohibición que existe en California para contraer matrimonio entre personas del mismo sexo. Hoy en día dos de los principales candidatos para remplazar a Sanders son gay: el regidor Carl deMaio y la fiscal Bonnie Dumanis.

Este cambio de parecer ha sido más fácil entre políticos que entre líderes religiosos o sus feligreses. En parte porque la palabra matrimonio tiene una connotación sagrada para ellos, aunque en realidad estemos hablando de derechos civiles.

De cualquier forma, entre los cristianos, más de la mitad de los católicos apoyan los derechos de los matrimonios homosexuales, incluyendo el vicepresidente Joe Biden, quien fue quien obligó Obama a tomar una posición pública cuando él mismo se declaró a favor en entrevista nacional.

Obama seguramente anunció esta postura por cuestiones políticas. Incluso es posible que le cueste la reelección. De cualquier forma, no hay marcha atrás. El país ha evolucionado. Obama sólo lo reconoció.

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