Regreso del PRI trae malos recuerdos


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Un voto por el más bonito.

En México se empieza a sentir el regreso del PRI a Los Pinos. Faltan unas cinco semanas para las elecciones, y su candidato Enrique Peña Nieto tiene una cómoda ventaja de 20 puntos o más en las encuestas. Es el tipo de ventaja que generalmente culmina en triunfos contundentes que dan poca cabida a controversias legítimas de fraude electoral, como las que existieron en 2006.

De ganar, regresaría a la presidencia una organización política que por más de 70 años borró las líneas entre lo que es un partido y un estado, y que dejó un legado de represión, asesinatos y corrupción tan negro como el petróleo de Pemex, la paraestatal que por décadas fue como un banco privado para muchos de sus políticos.

Éste es el partido de los dedazos, de las elecciones compradas con intimidación y bolsas de comida, de los contratos públicos para los bien conectados; éste es el partido que tiene la patente de la frase “enriquecimiento ilícito”.

A pesar de su historia sucia, no sería del todo malo si el PRI regresara al poder. O por lo menos así lo racionaliza el argumento de la alternancia, que dice que la democracia naciente de un país como México se fortalece cuando hay cambio de poder; argumenta que cuando existe una alternancia política legítima, los partidos y sus políticos actúan más por los intereses del país porque saben que de otra forma el electorado los echará en las próximas elecciones.

Es una lógica que tiene sentido a nivel macro, pero que no debe usarse como argumento para votar por un candidato como Peña Nieto, un político que no lee, con carencias intelectuales, con propuestas poco ambiciosas, que no habla bien inglés y cuya popularidad se debe en gran parte a su cara bonita, pelo perfecto, esposa famosa y a una maquinaria de publicidad financiada por medios cuestionables del gobierno.

Muchos ya hicimos un voto por la alternancia en 2000 cuando elegimos al expresidente panista Vicente Fox, quien se convirtió en una figura histórica al botar al PRI de Los Pinos pero que dejó mucho que desear como presidente, especialmente en cuanto a sus habilidades políticas.

De ganar, ¿será Peña Nieto un presidente cuyo mayor logro es formar parte de una alternancia política? ¿Será un presidente comprometido a dejar atrás las épocas de corrupción y abuso de poder de su partido? Sus respuestas no son muy convincentes:

“El PRI ha sido señalado más en su larga historia por sus errores y desaciertos que por sus logros y la contribución que hizo al desarrollo de México”, dijo en la Ciudad de México en abril durante una sesión de preguntas luego de presentar un libro.

“Lamentablemente, los errores personales de algunos representantes del partido han manchado la historia del instituto político al que pertenezco. Donde está claro que el compromiso es ser una opción de cambio para dar resultados a México”, dijo.

Éstas no son las palabras de un político que reconoce el gran daño que ha hecho su partido a México y que está dispuesto a empezar desde cero. El decir que solo “algunos” miembros de su partido fueron responsables del legado de corrupción del PRI es como decir que solo había un par de manzanas podridas en la canasta cuando en verdad era toda la canasta la que estaba podrida.

Por su parte, el PAN no ha demostrado ser la solución que México necesita, y las encuestas lo respaldan.

Su candidata Josefina Vázquez Mota va tercera en las encuestas más recientes y apenas un milagro político podría resucitar su campaña desorganizada.

La guerra contra el narcotráfico ha sido un desastre, aunque apenas ahora, cinco años después de que empezó la ofensiva, se está viendo un declive en el número de asesinatos a nivel nacional. Pero la economía sigue ultra dependiente de Estados Unidos y carece de la diversificación económica que tienen países como Brasil. Es una economía destinada al estancamiento.

Votar por la alternancia con el PRI es votar por el conformismo. El partido de la “dictadura perfecta” que saqueó al país por 71 años piensa que ya pagó su penitencia por haber estado 12 años fuera de Los Pinos.

Y el electorado aparentemente está de acuerdo.

Obama debe hacer más por los derechos de homosexuales


ImageEl primer presidente gay.

Así es como está titulada la portada de la revista Newsweek luego que el presidente Barack Obama anunciara su respaldo histórico al matrimonio entre homosexuales. Fue una bomba política que marcó una diferencia enorme entre sus posturas y las de su oponente republicano en un tema que ha dividido al país por décadas y que tiene grandes ramificaciones políticas, legales, morales y sociales.

Aunque no es el tema de mayor preocupación del país (la economía sigue siendo lo más importante), su “evolución” sin duda acelerará la aceptación de un fenómeno social que en cuestión de algunos años será tan normal como el matrimonio entre parejas de diferentes razas.

Primero es importante entender la definición del matrimonio entre homosexuales desde una perspectiva legal. Hoy en día las parejas del mismo sexo que contraen matrimonio (si es que pueden), no tienen derecho a beneficios federales con respecto al Seguro Social, vivienda, estampillas de comida, pensiones o impuestos, entre otras cosas. Tampoco pueden emigrar a su pareja de la misma forma que lo haría un matrimonio heterosexual.

Las uniones civiles otorgan algunos beneficios en el ámbito estatal, sin embargo muchas leyes federales estipulan explícitamente la palabra “matrimonio” como condición para recibir todo tipo de beneficios.

El ampliar derechos civiles a parejas casadas del mismo sexo “no debilita a las familias. Las fortalece”, dijo Obama unos días después, argumentando que todos deberían ser tratados de la misma forma ante la ley.

Ahora ya sabemos lo que piensa Obama. El siguiente paso es saber qué hará su gobierno para avanzar verdaderamente los derechos de los homosexuales.

Su administración ya ha dado pasos importantes, incluyendo la eliminación de la política militar que prohibía la inscripción de soldados abiertamente homosexuales. También ha declarado que no defenderá en los tribunales la Ley en Defensa del Matrimonio, que define el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer y que prohíbe el reconocimiento legal de matrimonios homosexuales.

Obama ahora podría hacer más para apoyar un proyecto de ley que busca eliminar la Ley en Defensa del Matrimonio firmada por el ex presidente Bill Clinton en 1996.

Durante décadas los políticos (principalmente los republicanos) han utilizado este tema una y otra vez como parte de su plataforma política porque les ha resultado conveniente. El matrimonio entre homosexuales despierta muchas pasiones e incluso genera pánico en comunidades religiosas.

Como resultado hay 30 estados en la nación con leyes que prohíben el matrimonio entre homosexuales. El más reciente fue Carolina del Norte, que no solo enmendó su constitución para prohibir el matrimonio gay sino que también prohibió las uniones civiles.

En el futuro, Obama podría denunciar con más dureza ese tipo de leyes injustas impulsadas por la homofobia.

La opinión pública ha cambiado dramáticamente. Hace 15 años, solo un cuarto de la población aprobaba el matrimonio entre homosexuales. Las últimas encuestas nacionales indican que la mayoría de los estadounidenses ahora aprueban el matrimonio entre homosexuales.

Incluso algunos de los políticos republicanos más conservadores han cambiado de opinión, especialmente cuando un familiar es homosexual, como en el caso del ex vicepresidente Dick Cheney, que tiene una hija lesbiana.

Aquí en San Diego el alcalde republicano Jerry Sanders, quien también tiene una hija lesbiana, incluso llegó a firmar una resolución del concilio como protesta a la prohibición que existe en California para contraer matrimonio entre personas del mismo sexo. Hoy en día dos de los principales candidatos para remplazar a Sanders son gay: el regidor Carl deMaio y la fiscal Bonnie Dumanis.

Este cambio de parecer ha sido más fácil entre políticos que entre líderes religiosos o sus feligreses. En parte porque la palabra matrimonio tiene una connotación sagrada para ellos, aunque en realidad estemos hablando de derechos civiles.

De cualquier forma, entre los cristianos, más de la mitad de los católicos apoyan los derechos de los matrimonios homosexuales, incluyendo el vicepresidente Joe Biden, quien fue quien obligó Obama a tomar una posición pública cuando él mismo se declaró a favor en entrevista nacional.

Obama seguramente anunció esta postura por cuestiones políticas. Incluso es posible que le cueste la reelección. De cualquier forma, no hay marcha atrás. El país ha evolucionado. Obama sólo lo reconoció.

Difícil decidir por quién votar en México


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¿Cuál será el menos peor?

Por primera vez desde que tengo memoria, no sé por quién votar en las elecciones presidenciales de México.

He seguido las elecciones políticas desde que era adolescente, incluso años antes de que pudiera votar. Conocía el nombre de los candidatos, sabía lo que significaban las siglas de los partidos y quizá más importante, sabía quién quería que ganara. Ya de adulto y viviendo en San Diego, no me he perdido una elección mexicana. Siempre he hecho el viaje a Tijuana para votar. Y el 1 de julio no será una excepción.

Sin embargo, no he podido decidir a quién darle mi voto. No soy un ideólogo, así que podría votar por cualquiera.

En su momento voté por el PRI de Ernesto Zedillo. Después por el PAN de Vicente Fox. Luego por el PRD de Andrés Manuel López Obrador. También he votado por candidatos a otros puestos políticos de partidos como el PT y el PV. Un poquito de todo.

Pero en estas elecciones, quizás por cuestiones de la vida, ha habido otras cosas que han estado compitiendo por mi atención. El otro día, por ejemplo, tuve que escoger entre el primer debate presidencial de México y un partido de semifinales de futbol.

Escogí el futbol.

Cuando me puse a buscar videos del debate presidencial un día después, me encontré con historias de que la estrella del debate fue una edecán ex modelo de Playboy que apareció con un vestido provocativo que dejó a todos boca abiertos.

Quizás la edecán estaba tratando de llamar la atención del carita de la contienda: Enrique Peña Nieto del PRI. Peña Nieto es el favorito en parte porque tiene una sonrisa irresistible y una esposa bella y famosa. He escuchado a más de una mujer decir que votarán por él solo porque es guapo. Él no promete cambios radicales, o por lo menos no los ha especificado, y su campaña se centra en promesas relativamente modestas y generales que giran en torno al crecimiento económico y la seguridad. Si gana el PRI regresaría al poder después de 12 años. Hmmmm…No sé que pienso de eso.

Pero la mujer que verdaderamente debió haber llamado la atención durante el debate era Josefina Vázquez Mota del PAN, quien busca convertirse en la primera mujer presidenta de México. Es una ironía que en un país machista como México la competencia por el voto de la mujer esté dividida entre una mujer y un hombre guapo y sus seguidoras.

Su campaña ha sido un desastre, desde la perspectiva organizativa, de mensaje y su propio desempeño como candidata. Y las encuestas lo demuestran: está a 15 o 20 puntos por debajo de Peña Nieto.

En México parece no haber mucho interés en darle un tercer mandato presidencial al PAN después de la desastrosa guerra contra el narcotráfico, el poco crecimiento económico y los millones de personas que siguen viviendo en la pobreza.

México sigue estancado a pesar del gran crecimiento económico en lugares como Colombia y Brasil, y tiene monopolios o casi monopolios en las industrias de telefonía y televisión, por lo que los consumidores pagan algunas de las tarifas más altas del mundo por hablar al teléfono o acceder a internet.

El más controversial de los candidatos principales es Andrés Manuel López Obrador, quien perdió la presidencia por la diferencia más mínima en 2006 contra el actual presidente, Felipe Calderón. López Obrador es el populista de esta película, amado por los pobres y jóvenes y odiado por las corporaciones y la gente de dinero o que se cree de dinero.

Aunque podría ser un buen presidente, es difícil olvidar el berrinche político que hizo cuando se declaró el presidente legítimo de México después de perder las elecciones. Lo último que necesita México es un presidente payaso. Su visión del país es una combinación de proteccionismo laboral e industrial, y de equidad social. Pero sin duda sería una figura divisoria entre los mexicanos.

Todavía tengo tiempo para decidir. Hay un segundo debate programado a principios de junio. Espero que no sea tan rígido en su formato, y que no anuncien las preguntas por adelantado, como lo hicieron en esta ocasión. Eso hace que los candidatos lleguen con sus respuestas ya programadas, y hablan como robots y con ese repugnante tono formal que usan los políticos mexicanos.

Espero también que no coincida con un partido de futbol, porque esa sí será una decisión fácil de tomar.

Xolos tiene todo que ganar, nada que perder


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Xolos sigue haciendo historia.

Antes de comenzar cada partido, después de presentar a cada uno de los 11 jugadores titulares del Club Tijuana Xoloitzcuintles de Caliente, la voz detrás del micrófono proclama: “¡Y con el número 12, el Estadio Caliente!”. En ese instante explota una bomba de decibeles, encendida por los aplausos y gritos eufóricos de los más de 16 mil aficionados que durante toda la temporada llenaron por completo cada partido.

Su lealtad, cariño y determinación ha sido más que compensada, así como toda la cerveza que desperdiciaron arrojándola al aire cada vez que el equipo anotó un gol: Tijuana tiene apenas un año en Primera División, y ya está entre los ocho mejores del futbol mexicano. Gracias al gran desempeño del equipo en la cancha, el equipo tiene asegurado por lo menos otro año más en Primera.

El miércoles, el equipo de Tijuana juega su primer partido de octavos de final en su historia contra el poderoso Monterrey, un equipo que tiene a algunos de los jugadores más destacados de la liga, incluyendo a los internacionales Humberto Chupete Suazo y Aldo de Nigris. El sábado, los Xolos juegan el partido de vuelta en el Estadio Tecnológico de Monterrey, donde ningún equipo logró salir con el triunfo durante la temporada.

La razón nos dice que Xolos tiene pocas probabilidades de pasar esta dura prueba. El equipo, finalmente, estaba diseñado para mantenerse en Primera División y no para ganar campeonatos. Además, en el futbol, la historia a veces pesa más que la determinación propia de los jugadores.

Monterrey es actualmente bicampeón de la CONCACAF, y ganador de varios títulos del futbol mexicano. Su técnico fue finalista para dirigir la selección mexicana. Por su parte, Tijuana es un equipo que apenas está marcando su historia, partido tras partido, gol tras gol, baño de cerveza por baño de cerveza.

Su estadio está en plena construcción. Las varillas y barras de acero son todavía más grandes que los muros de concreto que algún día reforzarán. Afuera, la mayor parte del terreno sigue sin pavimentar. La gente levanta el polvo cuando entra y sale del recinto, y los baños con ventanas de rejas parecen ser más propicios para un reclusorio que para un estadio de futbol.

Los palcos temporales de los ricos delatan su fragilidad, y dan la sensación de que podrían derrumbarse con la emoción descontrolada de un gol. La tienda del estadio, donde se venden las camisetas oficiales del equipo por unos 70 dólares, no tiene todavía la capacidad de aceptar tarjetas de banco o crédito.

También tiene carencias en la cancha. Su propio técnico, Antonio Mohamed, lo reconoce.

“No tenemos el juego que tienen otros equipos, pero tenemos otras fuerzas, y nosotros tenemos que potenciar la fortalezas que tenemos y tratar de disimular las carencias que tenemos. Sabemos que no somos para nadie favoritos, pero para nosotros somos favoritos”, dijo hace unos días.

Xolos entra a los cuartos de final como la mejor defensiva del torneo. Monterrey, como la segunda mejor ofensiva del torneo. La serie promete estar llena de emociones, especialmente si Tijuana saca un buen resultado el miércoles, como un empate o incluso un triunfo.

¿Por qué no? Tijuana ya venció 1-0 a Monterrey a principio de la temporada en el Estadio Caliente, aunque después salió goleado 4-2 en el Tec.

Tijuana tiene mucho que celebrar ya conque su equipo ha llegado tan lejos. Y también San Diego. Finalmente, Xolos tiene entre sus filas a tres jugadores estadounidenses de ascendencia mexicana, incluyendo al internacional Joe Corona, un graduado de la preparatoria Sweetwater.

En Tijuana la gente se pone con orgullo las camisetas del equipo, y los carros compiten por pegarle la calcomanía más grande del equipo en sus ventanas. En San Diego comienzan a verse cada vez más autos con calcomanías del equipo.

En esos momentos, es difícil pensar en alguna otra cosa que unifique más a San Diego y Tijuana.

Xolos bien podría quedar fuera de la liguilla este sábado. Incluso podría salir goleado por uno los equipos más fuertes y consistentes de la liga. Pero pase lo que pase, no estarán solos. Siempre podrán contar con el jugador que porta el número 12.

¡Vamos, Xolos!