4 lecciones sobre el debate de la deuda nacional


Obama: ¿negociando con payasos o un negociador bien pirata?

Solamente Dios sabe qué hubiera sucedido si los políticos en Washington, DC hubieran fracasado en su intento por llegar a un acuerdo para elevar el techo de la deuda del país.

La economía del país está creciendo pero muy poco, igual que la economía mundial. Si Estados Unidos hubiera perdido su capacidad de pagar sus deudas, los efectos seguramente hubieran sido catastróficos. Y lo peor es que algunos políticos estaban dispuestos a recorrer ese camino. No es por nada que este debate será recordado como uno de los más tensos y dramáticos en los últimos tiempos.

Quizá muchas personas jamás se darán cuenta de que en verdad esquivamos una bala.

Pero dejemos las incógnitas a Dios y concentrémonos por un momento en lo que pasó y en algunas de las lecciones que nos ha dejado este enfrentamiento con tintes de suicidio político y económico.

Lección # 1: la extrema derecha controla el país.

Es impresionante que un grupo de congresistas republicanos novatos haya logrado imponer su ideología extremista al resto de nosotros. Al negarse a elevar el techo de la deuda del país, un proceso legislativo de rutina, los políticos del llamado Tea Party secuestraron al país hasta imponer recortes históricos al presupuesto federal. El vicepresidente Joe Biden llegó a decir justo después de haber llegado a un acuerdo que los republicanos “tenían pistolas sobre sus cabezas” durante las negociaciones. Al final, el acuerdo afectará a la gente más pobre y no incluye un incremento de impuestos o ni siquiera la clausura de las lagunas tributarias que utilizan los ricos y las corporaciones para evitar pagar los impuestos que les corresponde.

Lección #2: El presidente Barack Obama es un pésimo negociador.

Lástima que el presidente de los Estados Unidos no es un vendedor de carros usados. Si lo fuera, yo fuera su mejor cliente. Llegaría a su lote con mil dólares en la bolsa listo para comprar un carro de cinco mil. Él se pondría a negociar conmigo y finalmente me diría que lo suelta por cuatro mil. Yo insistiría en que solamente tengo mil. Al final sólo le pagaría 900 y además negociaría un tanque lleno de gasolina. Así fue como negoció una salida de la crisis. Los republicanos primero la inventaron y después se la vendieron a un presidente siempre dispuesto a ceder. Sus habilidades de negociar dejan mucho que desear y sientan un precedente que complicará toda negociación hasta el día en que deje la Casa Blanca. ¿Te puedes imaginar lo que el presidente negociaría si estuviera tratando de pasar una reforma migratoria? ¿En verdad crees que en este presidente negocie el mejor acuerdo para ti?

Lección #3: la economía está otra vez en problemas.

El mismo día que se llegó a un acuerdo para elevar el techo de la deuda se dio a conocer un indicador que mostraba una alarmante desaceleración del sector manufacturero de los Estados Unidos, el más reciente signo de interrogación en cuanto a crecimiento económico del país. De hecho, unos días antes se dio a conocer que la economía apenas creció durante la primera mitad del año, y que se están produciendo muy pocos trabajos a lo largo del país. El debate sobre el techo de la deuda elevó aún más la incertidumbre que se vive y sus efectos podrían durar mucho más. Algunos economistas pronostican que los Estados Unidos verá una reducción en su puntaje de crédito, lo que podría afectar los intereses que pagamos todos por productos como casas y carros.

Lección #4: el debate sobre la deuda invita a la revaluación de nuestras prioridades.

A pesar de la manera bruta en la que los republicanos casi nos llevan al abismo económico, muchos de sus argumentos tienen mérito. La deuda del país tiene que domarse y tenemos que convertirnos en una nación que sabe manejar bien su presupuesto y su crédito. Pero debe hacerse de una manera responsable. El déficit no debe resolverse solamente con recortes, sino también con otras fuentes de ingresos como impuestos. El sistema tributario del país es demasiado complejo y arcaico para nuestros tiempos, y debe reformarse. La población está cambiando, está viviendo más tiempo, y por lo tanto, necesitamos analizar de nuevo los costosos beneficios que se basan en la edad, como Medicare y Social Security.

Son debates que vienen en camino. Ojalá el presidente Obama pueda negociar algo que no esté tan cargado hacia la extrema derecha.

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