Cinco señales de que los republicanos han perdido la cabeza


La patria no siempre es primero.

La tarjeta de crédito de los Estados Unidos está muy cerca de llegar a su límite. A partir del 2 de agosto, si el Congreso no aprueba un incremento al techo de la deuda nacional, un voto rutinario en años anteriores, el gobierno federal dejaría de pagar sus obligaciones, una cuestión impensable para el país más rico del mundo con consecuencias financieras catastróficas. Digamos que no es necesariamente lo que el país necesita en este momento.

Uno supondría que el sentido de urgencia sería suficiente para que los demócratas y los republicanos llegaran a un acuerdo para así concentrarse en reducir el desempleo y en hacer crecer la economía. Pero como suele suceder a Washington DC, la intransigencia está a la orden del día, especialmente con las elecciones del próximo año cada vez más cerca. Aunque ambos partidos pecan de dejarse llevar por su ideología, son los republicanos los que han perdido la cabeza con su fanatismo político e hipocresía institucional. Veamos.

Déficit nacional cuando les conviene: seamos honestos cuando hablemos de la deuda nacional, por lo visto el tema más importante para los republicanos hoy en día: fue el ex presidente George W. Bush y muchos de los republicanos que hoy en día están en el Congreso quienes llevaron al país de un superávit a un súper déficit al reducir impuestos pidiendo más dinero prestado, empezar dos guerras costosas e inflar la deuda nacional con iniciativas sociales masivas como el programa de medicamentos de Medicare. Ahora que han perdido sus derechos a usar la tarjeta de crédito resulta que la prioridad número uno es reducir la deuda que ellos en gran parte acumularon.

La reducción de impuestos es la solución para todos los problemas del país, parece ser el lema de los republicanos. ¿Quieres reducir la deuda? Baja los impuestos (aunque en realidad eso añade a la deuda). ¿Quieres generar trabajos? Baja los impuestos (ya vimos todos los trabajos que generó la reducción de impuestos de Bush en el 2001 y 2003). ¿Quieres estimular la economía? Baja los impuestos (no olvidemos el tremendo crecimiento económico bajo la administración pasada). A nadie le gusta pagar impuestos, pero como parte de su negociación con el presidente Barack Obama, los republicanos ni siquiera consideran cerrar las lagunas en la ley tributaria que favorecen a los multimillonarios. Lo que nos lleva al siguiente punto:

Han olvidado a la clase media; su lealtad está con los ricos. No olvidemos que éste es el partido que frecuentemente busca eliminar los beneficios de personas desempleadas, porque de acuerdo con la filosofía republicana, las personas que reciben dinero del gobierno no buscan trabajo. Pero eso sí, protegen con todo las lagunas tributarias para los dueños de jets corporativos, compañías de petróleo y especuladores en la bolsa de valores. O sea, todas esas personas y compañías que se aprovechan de las fallas de la ley para no pagar los impuestos que les corresponden.

En campaña perpetua. Los políticos siempre están en campaña. Pero esta nueva generación de republicanos ha hecho tantas promesas tan extremas y absurdas a su electorado que ellos mismos imposibilitan la negociación que podrían tener con los demócratas. ¿Cómo puedes negociar seriamente cuando has prometido que jamás aumentarás impuestos y que cualquier aumento al déficit nacional representa el fin del mundo? Cuando llegue el momento de votar por aumentar el límite o techo de la deuda, un voto que se dará tarde o temprano, tendrán que escoger entre su reelección o el futuro económico del país. Personalmente, jamás confiaría en un político en una decisión que ponga a prueba su colectivismo. Lo que me hace pensar:

¿En verdad están dispuestos a poner su fanatismo sobre el bienestar del país? El techo de la deuda será aumentado. O por lo menos todos esperan que eso suceda. Lo que no se sabe son las condiciones que impondrán los ideólogos de ambos partidos para que el país evite una catástrofe de grandes proporciones. El presidente Barack Obama ha hecho su parte para reducir el déficit a largo plazo al poner sobre la mesa recortes a programas como Medicare y el Seguro Social, que son prioridades para los demócratas. Es hora que los republicanos muestran algo de flexibilidad por el bienestar del país.

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