Portero Tim Howard jugó sucio al criticar el uso del español


De todas las jugadas sucias que se dieron en la Copa Oro, hubo una que destacó por su mal gusto.

Sucedió al finalizar el último partido del torneo, el sábado 25, cuando la selección de México se coronó campeón al vencer a los Estados Unidos ante más de 90 mil aficionados en el histórico Rose Bowl de Pasadena.

El portero estadounidense Tim Howard, que recibió cuatro goles durante el partido, explotó contra los organizadores luego de que la ceremonia de entrega de medallas fuera conducida en ambos idiomas, aunque principalmente en español.

“Deberían sentirse avergonzados de sí mismos”, dijo a Sporting News, un portal de noticias deportivas. “Yo creo que fue una #$@!^ desgracia que toda la ceremonia después del partido fue en español. Te apuesto que si estuviéramos en la Ciudad de México no sería todo en inglés”.

Yo puedo entender que después de una derrota dolorosa uno ande un poco calientito, especialmente si el delantero del equipo contrario hizo que te arrastraras unos metros frente a tu portería antes de meterte el gol del torneo, como lo hizo Giovanni dos Santos para así dejar un marcador de 4-2.

Lo que no puedo entender es por qué evocó el asunto del idioma, sabiendo que es un tema que despierta más pasión que el futbol, especialmente entre la gente que le gusta atacar a los latinos y acusarlos de que no se asimilan a su nuevo país.

Como era de esperarse, inmediatamente después de su declaración, los comentarios racistas y antiinmigrantes comenzaron a aparecer en la sección de comentarios de cualquier nota sobre el partido que apareciera en internet. De un momento a otro, el tema pasó de ser sobre un evento deportivo a una cacería virtual de latinos.

Quizá tenga razón Howard de que el maestro de ceremonias y conductor del programa República Deportiva, Fernando Fiore, debió haber mezclado más los dos idiomas. Quizá no lo hizo por sus limitaciones del inglés. Pero aquí el idioma era lo de menos. La mayoría del público en el estadio era hispano, y alrededor de 8 millones de personas siguieron el partido a través de Univisión, un canal que transmite su programación en español.

En cuanto al inglés, el partido aparentemente no fue lo suficientemente importante para las cadenas de mayor audiencia nacional como ESPN, NBC, ABC o CBS. Los únicos que se interesaron en transmitirlo fueron la gente de Fox Sports Channel, un canal de paga que se especializa en deportes.

Pero los comentarios de Howard invitan a reflexionar un poco más sobre el tema.

No faltó quien repitiera la gastada frase: “estás en los Estados Unidos, y aquí se habla inglés”, para argumentar que la ceremonia debió haber sido presentada en el idioma de Shakespeare. Yo actualizaría esta frase añadiendo lo siguiente: “Estás en los Estados Unidos, y aquí se habla inglés y español.”

Hoy en día hay 45 millones de hispanos cuya lengua principal o secundaria es el español, lo que representa el grupo hispanohablante más grande después de México. Y sobre las personas que dicen que los hispanos hablan el español a costa del inglés, alrededor de la mitad de los hispanohablantes en Estados Unidos hablan inglés “muy bien” de acuerdo con el Censo.

El español se ha convertido en el otro idioma oficial de este país. Sólo tienes que encender la televisión para darte cuenta de que cada vez es más común ver anuncios en español durante la programación en inglés.

Algunos partidos de futbol americano tienen anuncios en español en el campo; la liga de basquetbol estadounidense tiene un portal que mezcla el inglés y el español que se llama Ene Be A (NBA); y el beisbol, el supuesto deporte nacional estadounidense, está repleto de jugadores de Latinoamérica. Además, en mi cafetería favorita hay un letrero que se enorgullece en decirme cada vez que voy que “se habla español”.

No es una desgracia que la ceremonia haya sido celebrada en ambos idiomas, señor Howard. De hecho, es lo normal hoy en día. Además, los organizadores se aseguraron de hablar inglés durante la parte cuando se entregaron las medallas de plata, para aquellos que obtuvieron el segundo lugar, como tú.

México tuvo un triunfo merecido, y no solamente se llevó el trofeo y el pase a la Copa Confederaciones Brasil 2013, sino que también ganó el premio fair play del torneo por haber sido el equipo que jugó más limpio.

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EU debe recibir a más periodistas exiliados


En México, los periodistas deberían escribir en tinta roja color sangre.

Sería una protesta apropiada en honor a las docenas de reporteros que han sido asesinados a sangre fría en los últimos años como resultado de la guerra contra los carteles de las drogas.

Por si fuera poca la impunidad con la que operan los agresores, que podrían ser tanto narcotraficantes como las mismas autoridades, los periodistas que buscan refugio al norte tienen que enfrentarse con un gran obstáculo: las pocas oportunidades de asilo político que hay en los Estados Unidos.

Desde que el gobierno de Felipe Calderón lanzó su guerra impulsiva y no planeada contra los carteles de las drogas, unos 50 periodistas han sido asesinados en México. Otros tantos fueron secuestrados, torturados e intimidados simplemente por ser los mensajeros de las malas noticias. Esta misma semana un columnista en Veracruz fue asesinado junto con su esposa e hijo cuando dormían en su casa, mientras que en ese mismo estado las autoridades encontraron el cuerpo de otro periodista que había desaparecido. A principios del mes un editor de noticias fue secuestrado en Acapulco.

A pesar de esto, solamente a un periodista, Jorge Luis Aguirre, del portal de noticias LaPolaka.com de Ciudad Juárez, le ha sido otorgado el asilo político en los Estados Unidos.

El tema del asilo político tomó fuerza hace unos días durante el congreso anual de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos que se celebró en la ciudad de Orlando, Florida. Fue ahí donde tres periodistas que buscan asilo político en este país recibieron un reconocimiento por su trabajo.

Ellos son Emilio Gutiérrez Soto, un reportero de Ciudad Juárez que recibió incontables amenazas después de investigar abusos por parte del ejército; Ricardo Chávez, conductor de un programa de radio que huyó de Ciudad Juárez luego del asesinato de dos de sus sobrinos; y Alejandro Hernández, un camarógrafo de televisión que fue secuestrado en Durango.

Para Gutiérrez ya han pasado alrededor de tres años desde que solicitó asilo político, mientras que Chávez tiene desde el 2009 que cruzó la frontera. Hernández, el camarógrafo, llegó a los Estados Unidos en octubre del año pasado.

Mientras sus casos son analizados por las autoridades estadounidenses, estos reporteros viven en el limbo; no pueden trabajar para alimentar a sus familias, ya sea porque no pueden encontrar trabajo o porque no tienen autorización para hacerlo, y tampoco pueden regresar a México por miedo de sufrir represalias.

“Salimos de nuestros países sufriendo y sin nada”, dijo Chávez, quien continúa transmitiendo su irreverente programa de radio sobre los asesinatos en Ciudad Juárez, pero desde la relativa seguridad de El Paso, Texas.

Ha llegado el momento para los Estados Unidos de asumir la responsabilidad que le corresponde como el consumidor de las drogas que pasan por México y otorgar más asilos políticos a periodistas y a otras víctimas de esta guerra.

Finalmente, el periodismo es el guardián de la democracia y la libertad, valores que Estados Unidos propaga por el mundo.

México es uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo. Y no estamos hablando necesariamente de periodismo de investigación en donde se exponen a políticos de alto rango ligados al crimen organizado. Muchos medios de comunicación han dejado de hacer eso desde hace mucho tiempo, con claras excepciones como el semanario Zeta de Tijuana o la revistaProceso.

Hoy en día, sin embargo, la situación es tal que muchos periodistas son agredidos simplemente por reportar cuántas personas murieron en un tiroteo y cuáles eran sus nombres. Es decir, información que a veces va un poco más allá de un boletín de prensa.

“Lo que más les duele a los narcos es que reportes los nombres de los muertos o de los involucrados porque ellos viven en el anonimato”, dijo Chávez. “No hay algo que los haga enojar más”.

El primer paso para ganar esta guerra es una prensa libre que pueda ejercer su función como el guardián de la democracia en México que tenga la capacidad de exponer asesinatos, casos de corrupción y abusos a los derechos humanos por parte del gobierno.

No olvidemos que toda esta sangre se ha derramado porque los consumidores en los Estados Unidos esperan con ansiedad las drogas que pasan por México. Lo mínimo que puede hacer este país es abrir sus puertas y arropar a quienes huyen de un problema que los Estados Unidos ayudó a regenerar.

Republicanos comienzan a pagar por su extremismo


Cuidado que anda de malas. El legislador republicano de Arizona Russell Pierce podría ser destituido de su cargo por el electorado.

En ocasiones, pudiera parecer que el extremismo es la nueva norma política.

Por lo menos así debe sentirse si eres un indocumentado que ha visto cómo en los últimos años se han aprobado algunas de las medidas antiinmigrantes más severas y hasta discriminatorias. O si has visto cómo los políticos llegan o se mantienen en el poder gracias a sus posturas extremas.

Pero recientemente hemos visto cómo incluso el extremismo tiene sus límites.

Quizá el ejemplo más claro es una campaña orgánica que busca destituir al presidente del Senado de Arizona, Russell Pearce, el hombre detrás de gran parte de las políticas antiinmigrantes de ese estado. Resulta que los residentes de su distrito, una de las áreas más republicanas y conservadoras del estado, han reunido unas 18 mil firmas, más del doble de lo que necesitaban, para llevar a cabo una elección para destituirlo. Las 18 mil firmas representan más votos de los que Pearce obtuvo en su más reciente reelección.

Su destitución sería histórica ya que sería la primera vez en la historia del país que el presidente de un senado estatal sea quitado de su puesto. La campaña ha sido una sorpresa y una amenaza tan grande para la gente de extrema derecha que incluso sus partidistas, incluyendo el congresista Tom Tancredo, un emblema del movimiento antiinmigrante nacional, están prácticamente rogando por fondos para mantener a Pearce en el poder.

Este individuo personaliza el extremismo político.

Pearce es la persona detrás de la ley SB1070, que busca otorgar poderes especiales a la policía para detener a las personas que se sospecha que están en el país ilegalmente. Se espera que la Suprema Corte de los Estados Unidos emita próximamente un fallo sobre la constitucionalidad de esta ley.

Su ley más exitosa contra indocumentados fue una ley que aprobó el estado en 2007, y que fue ratificada recientemente por la Suprema Corte, que revoca las licencias de los negocios que contratan a personas sin documentos y que además obliga al sector privado a utilizar un programa federal que verifica el estatus legal de sus empleados nuevos.

Pero además ha intentado todo lo que ha podido contra la comunidad inmigrante, incluyendo la prohibición de clases de estudios chicanos en las escuelas así como la eliminación de servicios de emergencia médica para los indocumentados, entre otros.

Su derrota sin duda sería un golpe duro no sólo para el movimiento antiinmigrante, sino para el extremismo en general. Pero incluso antes de esta campaña contra Pearce, han empezado a aparecer señales de que el electorado está cansado de tanta postura extrema.

El mes pasado, en un rincón conservador del norte del estado de Nueva York, el electorado eligió sorprendentemente a una demócrata a la Cámara de Representantes en respuesta en gran parte a la propuesta de los republicanos de transformar Medicare, el programa público de salud médica para mayores de edad y personas de bajos recursos.

Es una propuesta que parece haber cambiado el ámbito político debido a su extremismo y el hecho de que poco tiene que ver con los problemas inmediatos que enfrentan millones de estadounidenses, como la falta de empleo.

La propuesta republicana de aumentar los costos para los beneficiarios y al mismo tiempo reducir los beneficios para pagar la deuda federal obedece a su recalcitrante ideología extrema de individualismo absoluto y no intervención gubernamental.

Poco parece importarles a los republicanos que millones de personas siguen sin trabajo (incluso han intentado, con resultados mixtos, eliminar los beneficios de desempleo que ofrece el gobierno). Los republicanos de extrema derecha han decidido aprovechar el descontento social para enfocarse en temas abstractos e ideológicos como la deuda federal, un problema grave, sin duda, pero que en el mejor de los casos tardaría décadas en resolverse.

El extremismo político tendrá su día de juicio en las elecciones de 2012, cuando el electorado decida cuáles son las prioridades del país.

Por el momento Pearce no estará creando nuevas leyes antiinmigrantes, una táctica que le funcionó de maravilla durante su ascenso a la presidencia del Senado de Arizona. Él estará demasiado ocupado luchando por su vida política.

E-Verify podría ser obligatorio en muchos más estados


En los últimos años se han propuesto o implementado cientos de leyes y ordenanzas a lo largo del país que buscan combatir la inmigración ilegal, algunas en el ámbito local como en el caso de Escondido y otras en el ámbito estatal como en el caso Utah, Pennsylvania o Arizona.

Pero ninguna de ellas promete ser tan trascendental como la ley que promulgó el estado de Arizona en el 2007, y que ratificó la Suprema Corte de Justicia la semana pasada, que revoca la licencia de negocios que conscientemente contraten a indocumentados. Esta ley también contiene el requisito de que todos los negocios en Arizona verifiquen el estatus migratorio de sus empleados nuevos a través del controversial sistema federal E-Verify.

Aunque no es tan escandalosa como la ley SB1070 que aprobó Arizona en el 2010, la ley que ratificó la Suprema Corte de Justicia promete tener un impacto significativo en la comunidad indocumentada a lo largo del país por dos razones importantes: 1) porque otros estados seguramente promulgarán leyes similares (algunos ya lo han hecho), y 2) porque una vez que pasen serán prácticamente inmunes a las demandas de grupos pro inmigrantes.

Este último punto es especialmente significativo porque en otras ocasiones leyes antiinmigrantes se habían topado con una muralla legal fundamentada en los derechos civiles protegidos por la constitución o en los límites de los estados de hacer cumplir leyes federales como la inmigración, o en ambas cosas.

E-Verify tiene la fama de que su base de datos tiene errores y discrepancias que compromete las determinaciones que hace en cuanto a la legalidad de una persona. Pero también ha demostrado que puede ser una herramienta efectiva para reducir el número de indocumentados.

Un estudio reciente del Instituto de Política Pública de California, una institución sin fines de lucro y de postura política neutral, determinó que el número de indocumentados en edad laboral en Arizona se redujo en un 17 por ciento, por unos 92 mil individuos, desde que la ley entró en vigor en 2008. Muchos de los indocumentados se fueron del estado mientras que un gran número de individuos, para sacarle la vuelta a E-Verify, abrieron sus propios negocios.

La Suprema Corte de Justicia, la máxima autoridad legal del país, finalmente ratificó la controversial ley casi tres años después de que fue promulgada. El voto fue de 5 a favor y 3 en contra, con los jueces conservadores seleccionados por presidentes republicanos en la mayoría.

La Suprema Corte de Justicia aún no termina su trabajo en cuanto a la inmigración ilegal.

Se espera que pronto decida también la legalidad de algunos de los elementos más extremos de la ley de Arizona SB1070, incluyendo los poderes nuevos que tendrían los oficiales del orden público para detener a las personas que sospechan que son inmigrantes indocumentados.

Es difícil decir qué es peor: que los policías te detengan por ser latino, o que tu empleador de hace 10 años de repente se ponga quisquilloso con esos documentos falsos que presentaste cuando te contrató.

La ironía es que la ley que obliga a los empleadores a usar E-Verify fue firmada por Janet Napolitano, la entonces gobernadora demócrata de Arizona y la actual directora del Departamento de Seguridad Nacional, la dependencia a cargo de hacer cumplir las leyes de inmigración.

La Administración de Barack Obama, muy calladamente, ha incrementado los castigos a compañías que violan las leyes de migración. Un ejemplo reciente fue la redadas a los restaurantes de la cadena Chuy’s en Arizona y California, donde los dueños fueron acusados formalmente de violar las leyes de inmigración e impuestos y podrían recibir condenas de hasta 80 años en prisión.

La Administración de Obama dice que éstos son los pasos necesarios en camino a una reforma migratoria integral ya que podrá argumentar ante un público escéptico que ha hecho lo posible por impedir que los empleadores contraten a indocumentados.

¿Pero qué pasa si la legalización nunca llega? ¿Nos quedaremos con un conjunto de leyes punitivas y además, sin una reforma migratoria integral? Hasta ahora todo pinta que así será. El gobierno de Obama parece carecer de voluntad para verdaderamente reformar las leyes de inmigración.

Si yo fuera indocumentado, empezaría a explorar la idea de abrir un negocio.