La guerra contra el narco se perdió antes de que empezara


Como en una película de horror, los muertos están saliendo de la tierra en México.

Cada cuerpo que extraen las autoridades de fosas clandestinas en Tamaulipas, hasta ahora unos 217 posibles inmigrantes que iban rumbo a los Estados Unidos, son un recordatorio de que la guerra contra el narcotráfico en México ha sido nada menos que un desastre de monumentales proporciones.

Poco importa que las autoridades hayan arrestado a unas 45 personas supuestamente vinculadas a estos asesinatos a sangre fría, incluyendo al posible autor intelectual, Martín Omar Estrada El Kilo, un cabecilla del grupo de los Zetas. La historia nos dice que el impacto de este tipo de arrestos en la guerra contra el narcotráfico es efímero y superficial; justito detrás de los detenidos siempre hay otro grupo de personas listo para ocupar su lugar y repetir, y hasta abatir, cualquier récord de brutalidad.

Los inmigrantes mexicanos y extranjeros que pasan por México rumbo a los Estados Unidos son sólo las últimas víctimas de esta guerra mal pensada que desde el principio estaba destinada al fracaso. Esto está claro hoy más que nunca desde que el presidente mexicano Felipe Calderón inició hace cinco años una ofensiva militar que ha costado la vida a más de 34 mil personas y ha aterrorizado a todo un país.

Hay quienes acusan a Calderón y a su gobierno de usar la guerra contra el narcotráfico para fortalecer su debilitado estatus político, o para distraer a las masas mexicanas de problemas crónicos como la pobreza, la falta de oportunidades, la crisis económica y la inseguridad.

Si su intención era verdaderamente acabar con el narcotráfico en México, entonces su guerra la perdió desde un principio al carecer de los recursos, la planeación y la estrategia necesaria.

Está claro que los políticos que lanzaron esta ofensiva no tenían idea de en qué se estaban metiendo, nunca imaginaron los efectos de sus decisiones, las muertes colaterales, los asesinatos de periodistas, políticos y oficiales.

Todo lo que ha pasado hasta ahora muestra un gran distanciamiento entre sus objetivos y lo que está pasando en todos los frentes:

El tráfico de drogas ha aumentado.

El dominio y poder de los narcotraficantes se ha extendido a las zonas rurales.

Las extorsiones y los asesinatos siguen en aumento.

El consumo de drogas en México ha subido.

En los Estados Unidos se siguen consumiendo drogas mexicanas manchadas de sangre.

Y cada vez surgen nuevos efectos colaterales, como los ataques contra inmigrantes y también en este caso la incapacidad del gobierno de hacer algo al respecto.

La Comisión de Derechos Humanos de México declaró hace unos días que más de la mitad de los estados de México, 16, representan un peligro para los inmigrantes. Los secuestros, extorsiones y violaciones siempre han sido obstáculos para llegar a los Estados Unidos. Ahora los narcotraficantes se suman a la lista de peligros.

Todo esto representa los efectos de hacer las cosas sin pensar.

Me hubiera gustado escuchar la conversación cuando se decidió empezar esta guerra absurda: ¿Acaso no consideraron que las fuerzas policiacas no estaban preparadas para enfrentar este reto, y que es difícil o imposible ganar una guerra así cuando oficiales del orden público y hasta políticos están incluso del lado del crimen organizado? ¿A nadie en el gobierno se le ocurrió que una guerra contra el narcotráfico es una guerra perdida siempre y cuando continúe el consumo de drogas en los Estados Unidos?

Los narcotraficantes no se ven debilitados.

Al contrario, se ven fortalecidos. Su negocio es más lucrativo que nunca, y gracias a la cercanía con los Estados Unidos, siempre habrá armas disponibles capaces de repelar una ofensiva como la que lidera Calderón.

Ahora el gobierno tendrá que pensar en una manera de salir de esta situación, y hacerlo desde una posición más debilitada que antes de que empezara.

Ganar no parece ser algo factible. Salir de esta guerra debería ser el nuevo objetivo, y reconocer que siempre habrá narcotraficantes mientras que en los Estados Unidos haya consumidores.

Mientras tanto seguiremos atrapados en un ciclo vicioso de drogas, sangre y traición, atrapados en una película de terror, donde los muertos se resisten a ser olvidados en un hoyo en la tierra.

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2 comentarios en “La guerra contra el narco se perdió antes de que empezara

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