No todos los sindicatos han perdido su camino


Los sindicatos han tenido un pésimo año.

En Wisconsin y Ohio los gobernadores conservadores firmaron leyes controversiales que limitan los derechos de los sindicatos de negociar salarios y prestaciones, un golpe durísimo para los empleados públicos de esos estados como maestros, policías y bomberos.

Esto representa un revés histórico para el movimiento de sindicatos, cuya membrecía viene en decadencia desde hace varios años. Durante esta crisis económica los sindicatos han sido acusados en lo mínimo de empeorar las finanzas de los gobiernos y contribuir a los monstruosos déficits de muchos estados.

Estas leyes anti sindicato, que aún enfrentan obstáculos legales antes de entrar en vigor, parecen ser sólo el comienzo. En las últimas semanas se han presentado más de 700 propuestas a lo largo del país con el fin de emularlas y herir de muerte al aliado más confiado de los demócratas justo antes de las elecciones presidenciales del próximo año.

Pero no todo ha sido malas noticias para los sindicatos gracias a California.
Hace unos días senadores estatales presentaron una propuesta de ley que haría más fácil que los campesinos formen un sindicato, una medida cuyo fin es limitar los abusos laborales y mejorar las condiciones de trabajo de los trabajadores más vulnerables de California. La medida ahora va a la legislatura estatal, donde se espera que pase, y después al Gobernador Jerry Brown, donde tiene probabilidades de convertirse en ley.

Esta propuesta les daría a los trabajadores del campo la opción de formar un sindicato sin primero tener que hacer una petición formal seguida por elecciones. Esto con el fin de evitar que los empleadores los intimiden durante el proceso. Para sindicalizarse simplemente tendrían que entregar cartas firmadas por la mayoría de los trabajadores a las autoridades laborales del estado.

La discusión en torno a si los sindicatos abusan de los contribuyentes no siempre es justa. Sin embargo, no es difícil ver por qué son acusados de abuso, especialmente cuando se considera las generosas pensiones que permiten que algunos miembros se jubilen a los 50 años, como es el caso en la Ciudad de San Diego.

Pero por lo menos en el caso de los trabajadores del campo, un sindicato es necesario.

Ellos trabajan en condiciones paupérrimas, y en los últimos seis años 15 campesinos han muerto de calor mientras recogían las frutas y verduras que ponemos sobre la mesa. Y eso a pesar de que existe una ley que obliga los empleadores a proveer agua, sombra y descansos.

En términos históricos, los sindicatos fueron creados justo para proteger a trabajadores de abusos así como para obtener mejores beneficios de empleadores frugales. No olvidemos que fue gracias a los sindicatos que muchos empleados hoy en día disfrutan de beneficios como dos semanas de vacaciones pagadas al año, además de días festivos y días en donde puedes ausentarte debido a una enfermedad.

Los campesinos carecen de beneficios como éstos y muchas veces son víctimas de sus empleadores.

A mí nadie me lo contó. Yo lo vi.

Recuerdo con detalle que durante los incendios forestales del 2007 en San Diego los trabajadores de campo siguieron recogiendo tomate a pesar de que estaban en una zona de evacuación y a la vista de los carros que huían del peligro. Los trabajadores no podían respirar bien, pero seguían trabajando.

Cuando le pregunté a uno por qué no se iba a casa, me contestó que su jefe les dijo que si se iban no regresarán al siguiente día porque serían reemplazados.

Este tipo de cosas no sucederían si estuvieran organizados a través de un sindicato.
Si algunos empleadores se portan así cuando hay una emergencia, ¿cómo tratan a los trabajadores cuando nadie los está viendo? Han incontables historias de abusos de todo tipo, incluyendo la intimidación de los trabajadores cada vez que quieren formar un sindicato.

Los trabajadores de campo no buscan jubilarse a los 50 años con un salario financiado por el contribuyente. Los campesinos sólo desean un salario justo y condiciones de trabajo que no peligren sus vidas.

La lucha contra los sindicatos es más política que otra cosa. Sin embargo está claro que muchos sindicatos han perdido su camino. Quizás esta lucha en California les recuerde un poco sus raíces, para que así puedan enfrentar con mayor dignidad los retos que se les espera.

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