La diferencia entre los demócratas y los republicanos


Dicen que la religión y la política son temas que son mejor no discutir con amigos o la familia. Pero el otro día mi mamá me hizo una pregunta irresistible: “Mijo, ¿me podrías decir cuál es la diferencia entre los demócratas y los republicanos?”

Estoy seguro que mi mamá estaba buscando una respuesta rápida, de uno o dos enunciados a lo mucho, para aclarar de una vez por todas cómo se diferencia un político de traje y corbata azul que practica la demagogia con un político de traje y corbata roja que practica la demagogia.

Es muy sencillo mamá, le dije evocando el tono maternal que ella usaba cuando respondía a las preguntas existenciales que yo hacía cuando era pequeño.

Los republicanos, le expliqué, son individualistas. Ellos creen en que un individuo realizado fortalece a la sociedad. Los demócratas, por su parte, son colectivos. Ellos creen que una sociedad realizada fortalece a los individuos que viven dentro de ella.

Mi mamá pareció quedar satisfecha con mi respuesta simplista, y yo agradecido de que no me preguntara más, especialmente porque íbamos llegando a un hotel vacacional donde me esperaba una alberca con calefacción y una cerveza fría.

Pero ahora siento que he defraudado a mi mamá.

Con el debate en Washington D.C. sobre si extender las rebajas de los impuestos a los millonarios, o si extender los beneficios a los trabajadores desempleados, siento que no hay mejor momento para resaltar las diferencias de los dos grupos políticos que gobiernan nuestro país.

Los republicanos, con su sabiduría individualista, buscaban extender a toda costa las rebajas de los impuestos a los millonarios implementadas bajo la administración de George W. Bush, aunque se tenga que pedir dinero prestado para financiarlo.

Los demócratas, con su sabiduría colectivista, buscaban extender los beneficios que perderían más de 2 millones de personas desempleadas al final de este mes, incluyendo alrededor de medio millón de individuos en California.

Que los republicanos aceptaron extender los beneficios de personas desempleadas solamente a cambio de extender las rebajas de impuestos dice mucho de su partido, cuyos miembros argumentan que las personas no buscan empleo cuando reciben beneficios. Su filosofía individualista tiene claramente a un tipo de individuo en mente: los millonarios como ellos, y más importante, los millonarios que pagan por sus campañas.

Que los demócratas hayan aceptado extender estos recortes de impuestos a los millonarios también dice mucho de ellos: que no saben o no quieren pelear por sus principios.

No es que tenga algo en contra de los millonarios. Es más, yo mismo aspiro a ser uno. Por eso cada jueves compro mi boleto de la lotería. Sólo que en estos momentos, me parece que los que más necesitan ayuda son las personas desempleadas y no quienes ganan más de 1 millón de dólares.

Los republicanos tienen otra peculiaridad que los hace diferentes. Les gusta que las cosas se hagan de su manera y le dicen no a todo. O por lo menos es todo lo que han demostrado desde que Barack Obama fue elegido presidente en el 2008.

No a la reforma de salud. No a la reforma bancaria. No a mayores protecciones para los consumidores con tarjetas de crédito. No a la reforma migratoria. No a esto. No a aquello. Y los demócratas no han hecho nada más que tratar de negociar con los republicanos recalcitrantes.

En este caso, los republicanos son como la muchacha guapa que no se deja querer, mientras que los demócratas son del tipo tonto que piensa que algún día conquistará a su amor platónico.

Por lo menos los republicanos saben pelear por lo que creen, aunque les importe un comino que la gente no pueda encontrar trabajo porque sus amigos ricos se rehúsan a contratar. Supongo que una vez que se extiendan estas rebajas tributarias finalmente empezará la gran ola de contrataciones. O supongo que no.

Los demócratas, por su parte, no saben pelear por su “colectivismo”. Por lo menos no lo han demostrado, ni con la reforma de salud que fue diluida inútilmente con la esperanza perdida de negociar con republicanos, ni con la reforma migratoria que tanto han prometido.

Así es mamá, el individualismo versus el colectivismo.

Tantas diferencias. Tantas decepciones.

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