Políticos anti-inmigrantes regresan al poder en Escondido


Por Hiram Soto

En Escondido, las elecciones han dejado una sensación que oscila entre el suspenso y el déjà vu.

Mientras que el resto del país deja atrás una campaña electoral que culminó en el resurgimiento del Partido Republicano, en el norte del Condado de San Diego aún no terminan de contar las boletas.

Sólo unos cuantos votos separan al ex regidor Ed Gallo de retomar su viejo puesto en el concilio de esta ciudad famosa por sus retenes policiacos y ordenanzas antiinmigrantes. A principios de esta semana, Gallo estaba 33 votos por encima de su contrincante, la alcaldesa Lori Holt Pfeiler.

De ganar, Gallo se uniría a la regidora Marie Waldron y al recién elegido alcalde Sam Abed, completando así el regreso al poder del trío de funcionarios responsable de hacerle la vida de cuadritos a la comunidad latina.

Fueron estos tres quienes en 2006 impulsaron una ordenanza que hubiera prohibido a propietarios rentar viviendas a inmigrantes indocumentados, entre otras medidas controversiales.

Es difícil predecir cómo este trío utilizaría su mayoría en el concilio en cuanto al tema de la inmigración ilegal. Abed en campaña atacó a su contrincante Dick Daniels por no tener una postura suficientemente dura contra la inmigración ilegal.

Pero algunos ya están imaginándose un futuro complicado para la comunidad latina, que irónicamente este año se convirtió en el grupo mayoritario de la ciudad.

“Los siguientes dos años van a ser de dar miedo para todos los latinos, no sólo para los inmigrantes indocumentados”, dijo Carmen Miranda, quien junto con otros seis candidatos se postuló sin éxito para una de las dos plazas disponibles en el concilio.

Algunos observadores políticos concluyeron que los candidatos más moderados como Pfeiler fueron afectados negativamente por la gran cantidad de personas que se postularon al puesto y que terminaron diluyendo el voto progresista. Otros dicen que este trío se benefició de la ola conservadora que salió en grandes números a votar por candidatos republicanos a lo largo del país.

Yo sospecho que los dos fueron factores importantes.

Sin embargo, debo preguntarme lo siguiente: ¿cómo es posible que los integrantes del grupo mayoritario de una ciudad no pueda elegir candidatos que simpaticen con ellos? Con los grandes números que representa la población latina en Escondido, los candidatos deberían estar compitiendo con intensidad por resolver sus problemas, no por atacarlos.

Pero de nuevo regresamos al viejo problema de que los latinos no votan.

La situación en Escondido es tan sólo un ejemplo más de que el voto importa y que además puede tener un gran impacto, especialmente en elecciones cerradas.

Espero que esté leyendo ese latino residente de Escondido que por flojera, desidia o indiferencia decidió quedarse en casa el día de las elecciones. Aunque tengo que ser sincero conmigo mismo: si no votó, seguramente tampoco estará leyendo el periódico. Si tú conoces a esta persona, por favor pásale el periódico y dile que me mande un correo electrónico. O mejor aun, dile que me hable. Me gustaría escuchar su argumento para no votar.

Mientras tanto, el regreso de Gallo no está firmado pero parece ser inminente.

A principios de esta semana, el Registro de Votantes aún estaba contando unas 80 mil boletas a lo largo del condado que fueron enviadas por correo o entregadas en sobres el día de la elección. Se especula que unas tres mil son de votantes en Escondido.

Aunque 33 votos pudieran parecer pocos, Pfeiler ya felicitó a Gallo y ha dicho que de confirmarse su derrota no solicitaría un recuento de votos. En parte no la culpo. A mí tampoco me gustaría tener colegas tercos y de mente cerrada como Abed o Waldron.

Gallo, por su parte, regresaría al concilio luego de haber sido derrotado por Olga Díaz en 2008. Díaz ganó su puesto precisamente protestando contra las redadas policiacas y las ordenanzas antiinmigrantes.

Miranda, por su parte, espera regresar como candidata en dos años. Y espera que para entonces la comunidad latina finalmente demuestre su poderío en las urnas, que como en muchas partes del país es sólo cuestión de tiempo.

“Espero que nos unamos y nos hagamos más poderosos. No es justo que nosotros como ciudadanos estadounidenses seamos tratados como ciudadanos de segunda clase en nuestro propio país. Los latinos necesitan entender que necesitamos ser parte del proceso político si queremos ser tratados bien.”

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Un comentario en “Políticos anti-inmigrantes regresan al poder en Escondido

  1. Muy bien dicho Hiram, la comunidad latina adolece de una costumbre que no le beneficia, que es la decidia, probablemente porque en este pais no lo consideran como ciudadano o el no se considera como ciudadano. Esto genera apatia para cosas politicas donde se necesita leer propuestas, escuchar lo que dicen los politicos y luego decidir, nos hace falta dar ese gran paso que se hace necesario para el futuro proximo, tenemos que ver por las nuevas generaciones, esos ninos que nacen aqui en California los estaremos criando como ciudadanos de segunda?

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