Fiorina chantajea a los latinos para que voten por ella


Por Hiram Soto

Si vives en California, quizá te tocó ver un gigantesco autobús de color rojo y azul con la foto de una sonriente familia hispana abrazándose y con un mensaje a un lado que decía: “Vota tus valores. Vota Fiorina”.

Fiorina es Carly Fiorina, la republicana que busca desbancar a la senadora Barbara Boxer el 2 de noviembre en una de las contiendas políticas más llamativas del país.

Para ayudarla a lograr su objetivo, sus partidarios despacharon un autobús publicitario a 42 ciudades del estado para convencer a los latinos de que Fiorina comparte sus valores.

El voto latino es fundamental para que esta candidata conservadora logre convertirse en la siguiente senadora de un estado como California, donde los demócratas dominan el ámbito político desde hace más de 15 años en parte porque los republicanos espantaron a los latinos con la fallida Proposición 187, un efecto que continúa hasta hoy.

De hecho, hablar de inmigración ilegal no es un tema sencillo para un republicano, y especialmente para alguien como Fiorina. La ex ejecutiva de Hewlett Packard ha sido muy clara con sus seguidores: apoyó sin titubeos la ley de Arizona SB1070 y se opone a la legalización de indocumentados, tema que llegaría a sus manos si es elegida senadora.

Pero ésta no es la conversación que está teniendo con los latinos.

Sus partidarios prefieren cambiar de tema y hablar sobre los supuestos valores que comparte con la comunidad latina, como su oposición a que la mujer decida si desea abortar y al matrimonio entre homosexuales.

Son temas controversiales dignos de una conversación seria y profunda. Lamentablemente, el propósito de esta campaña de valores no es avanzar productivamente la discusión sobre esos temas. Su objetivo es chantajear a las personas para que voten por ella.

Es como decirle a un cristiano: si no votas por mí entonces apoyas el aborto y el matrimonio entre homosexuales.

Engañar o manipular quizá sea un valor que practican ciertos políticos, pero no es un valor familiar, ni cristiano.

Lo que sí está claro es que su estrategia está teniendo poco impacto, por lo menos entre los latinos.

Una encuesta realizada por el periódico Los Angeles Times y la universidad UCS reveló que Boxer lidera por casi 40 puntos entre votantes hispanos. Sin embargo, las encuestas del electorado en general muestran que la contienda está más cerrada, Boxer lidera sobre Fiorina por sólo cinco o seis puntos.

Candidatos republicanos como Fiorina y Meg Whitman, la candidata a gobernadora, no esperan ganar el voto latino en California. Su esperanza es obtener lo mínimo para ganar, que equivale al 30 o 35 por ciento del voto hispano.

Calculan que pueden lograr el triunfo con la gran motivación de los votantes conservadores, la desilusión de los demócratas ante la situación económica, el deseo de un cambio por parte de los independientes y, por supuesto, con que los latinos que salgan a votar.

De convertirse en senadora, Fiorina buscaría avanzar las prioridades conservadoras del partido republicano, que en términos económicos, se resume en dos cosas: cortar impuestos y reducir el déficit federal, incluyendo el tamaño del gobierno.

En ninguna parte de su lista de prioridades aparecen los valores que comparte con los hispanos, probablemente porque hay poco que podría hacer al respecto como senadora de California.

La constitucionalidad del matrimonio entre homosexuales en California está en los juzgados. La legalidad del aborto es un caso cerrado por la Corte Suprema de Justicia desde hace varias décadas, pero políticos conservadores frecuentemente dicen que quieren cambiarlo.

Si en realidad quisiera hablar sobre los valores de los latinos, por qué la candidata se rehúsa a decir qué haría con los 12 millones de indocumentados en el país que forman parte de nuestra comunidad, que trabajan, pagan impuestos, tienen hijos estadounidenses y en cualquier momento podrían ser deportados y separados de su familia.

Si hablamos de valores, la unión familiar sería lo primero en la lista.

Anuncios

Cinco consejos para salvar la candidatura de Meg Whitman


Por Hiram Soto

Meg Whitman tenía razón cuando admitió durante su debate con Jerry Brown el otro día en Univisión: “no puedo ganar la gubernatura sin el voto latino”.

Quizás por eso invirtió más del doble de dinero en anuncios de radio y televisión en español luego del escándalo de que había contratado a una inmigrante indocumentada por casi 10 años, doblando su apuesta como lo haría un jugador de póker después de una mala mano.

Tranquila, Señora Whitman. No pierda la cabeza y tire su dinero a la basura. Quizás yo puedo ayudarla. Yo conozco bien a mi gente, y como usted tiene tanto interés en ganarse su voto, me voy a permitir ofrecerle los siguientes consejos. De seguirlos, puedo casi garantizarle que arrasará con el voto latino el 2 noviembre. Y lo mejor de todo es que no le cobraré un solo centavo.

Consejo #1: despida a Pete Wilson. Si busca publicidad y buena fe en la comunidad latina, despida a Pete Wilson, su presidente de campaña. Pocas cosas le generarán más cobertura positiva en los medios de comunicación latinos que despedir a una de las figuras más odiadas por los hispanos. Será imposible suavizar su imagen siempre y cuando usted tenga al ex gobernador de su lado, partidario de la fallida proposición 187. Digamos que es el equivalente a estar casada con ese tío de la familia que nadie quiere.

Consejo #2: cambie de tono. Seamos sinceros: usted se vio muy mal primero diciendo que tiene una postura dura en contra de la inmigración ilegal, y después nos enteramos de que usted contrató a una inmigrante indocumentada por casi 10 años, aunque usted dice que no sabía que estaba en el país ilegalmente. En lugar de tirar más dinero a la basura con anuncios de radio y televisión, le recomiendo que mejor suavice un poco su postura sobre el tema. En particular le sugiero abandonar su promesa de instituir redadas en los lugares de trabajo y de revocar las licencias de negocios que contraten indocumentados. Así puede también proteger su propio trasero si usted algún día contrata nuevamente a inmigrantes indocumentados, que le advierto están en todos lados.

Consejo #3: no trate de manipular a los latinos. Para bien o para mal, su candidatura hasta el día de las elecciones estará definida por la inmigración ilegal. Y los latinos nos hemos hecho muy astutos para detectar cuando un candidato nos está dando atole con el dedo. Por ejemplo, usted dice que se opone a la ley de Arizona SB1070 y que también está en contra de la proposición 187. Sin embargo también sabemos que la ley de Arizona es más simbólica que nada, y no tiene ningún impacto en California. Y a la vez sabemos que la Proposición 187 sucedió hace 15 años y nunca entró en vigor. A pesar de eso, usted contrató a Wilson y ha difundido anuncios de radio que dicen que usted se opone a que los indocumentados reciban cualquier tipo de beneficio público. ¿Qué no es lo mismo que apoyar la 187? Si de veras quiere estar del lado bueno de los latinos en cuanto al inmigración ilegal, anuncie su apoyo a una reforma migratoria integral.

Consejo #4: no salga en Univisión si no tiene algo bueno que decir. El otro día durante el debate en Univisión con Brown, un estudiante indocumentado de Cal State Fresno dijo que estaba por graduarse con honores pero que no podría trabajar porque es indocumentado. Al preguntarles a los candidatos sobre su postura ante la propuesta Dream Act, que legalizaría a ciertos indocumentados que llegaron a Estados Unidos como niños, usted dijo que sólo apoya la educación pública de los indocumentados hasta la preparatoria. Le recuerdo sus palabras: “no pienso que es justo prohibir y eliminar la habilidad de los residentes de California de asistir a la educación superior y favorecer a los indocumentados”. Ese tipo de comentarios no hacen nada más que poner en su contra a la gran cantidad de estudiantes latinos que planean votar en noviembre, y que estaban esperando algo de usted. Mejor no salga en Univisión.

Y el último consejo:

Consejo #5: no se meta con las nanas. Cuidar hijos ajenos es un trabajo con mucha tradición en la comunidad latina. El hecho de que usted tuvo a una mujer latina como su mano derecha en el hogar por casi 10 años habla bien, pero esos puntos se evaporaron cuando se dieron a conocer los detalles de cómo despidió a Nicandra Díaz Santillán, su nana. Ni siquiera le dio oportunidad de despedirse de los niños se cuidó por tanto tiempo. En la comunidad latina muchos tenemos a mamás, tías, primas o hermanas que cuidan a los hijos de otros, y por lo tanto nos podemos identificar con Díaz Santillán. La próxima vez que pregunten sobre el tema, aproveche para pedir disculpas a su ex nana  y darle las gracias por haber cuidado sus hijos.

Y ahí lo tiene, señora Whitman.

Las mentes más sabias en las ciencias políticas calculan que usted necesita alrededor del 35 por ciento del voto latino para ganar. Hoy en día las encuestas la tienen más cerca del 30 por ciento con tendencia a la baja debido al escándalo.

El tiempo apremia, y cada vez estamos más cerca del día de la elección.

Sería irónico que después de gastar 120 millones de dólares de su propio dinero para convertirse en la próxima gobernador de California, todo su esfuerzo se venga abajo porque no supo cómo tratar a su nana y porque en campaña usted dice una cosa, y en su vida privada hace otra.

En Escondido, la policía prefiere que no sepas tus derechos


Por Hiram Soto

Cuando las autoridades de educación del Condado de San Diego decidieron repartir folletos a maestros y estudiantes con información sobre sus derechos en caso de enfrentarse a una redada migratoria, era de esperarse que desatara controversia.

Hoy en día el ambiente en el país es tal que es imposible tener una conversación franca sobre la inmigración ilegal y su impacto en la vida de las familias afectadas sin ser controversial.

En esta ocasión una de las quejas principales vino de Jim Maher, jefe de la policía de Escondido, y uno de los autores intelectuales de la práctica de utilizar retenes vehiculares como herramienta para intimidar y expulsar a la comunidad indocumentada de la ciudad.

A Maher no le pareció que los folletos incluyeran dibujos de policías con lentes oscuros y cara de malos arrestando a un inmigrante asustado que se rehusaba a dar información a las autoridades. Tampoco le gustó la idea de que una persona ejerciera sus derechos legales.

“Es inapropiado. No creo que las imágenes que utilizaron en esos folletos sean apropiadas”, dijo Maher al periódico San Diego Union-Tribune.

“Es asombroso que otra dependencia gubernamental, la Oficina de Educación, esté dando información que no cuenta toda la historia. Es un ejemplo de lo que es no decir toda la verdad”, dijo. Sus comentarios me dejaron rascándome la cabeza.

Yo entiendo que a veces los policías se molestan cuando alguien ejerce sus derechos, lo que incluye guardar silencio. Seguramente es una inconveniencia para ellos porque no pueden cerrar el caso en ese momento, y probablemente significa más papeleo.

Pero los derechos legales o civiles no están ahí para que los policías puedan irse temprano a casa; están ahí para garantizar un trato justo a todas las personas en suelo estadounidense, incluso a aquellas que se sospecha pudieran haber violado alguna ley.

Decidí hablarle a Maher para pedirle una aclaración.

Finalmente estos folletos habían sido diseminados entre estudiantes en riesgo cuyos padres se encuentran en el país ilegalmente y que tienen dificultades concentrándose en la escuela porque temen que algún día lleguen a casa y descubran que sus papás fueron deportados.

Quizás Maher no entendió bien esta parte de la ecuación.

Maher, sin embargo, dijo que los inmigrantes que no cooperen con las autoridades pueden meterse en más problemas porque pudieran despertar sospechas de haber violado alguna ley. Particularmente le molestó que los folletos recomendaran a los inmigrantes no abrir la puerta a las autoridades, y que solicitaran que los oficiales pasaran por debajo de la puerta cualquier orden de arresto.

“El no cooperar no te va a salvar de una orden de arresto”, dijo.

¿Y eso qué tiene que ver con ejercer tus derechos?, le pregunté. ¿Qué no son los policías los primeros en leer los derechos Miranda a las personas que son arrestadas? El hecho de que les lean sus derechos tampoco los salvará si en verdad son culpables. Los policías, sin embargo, de todas formas lo hacen porque es parte de los derechos legales de las personas arrestadas.

Maher contestó que eso era diferente de recomendar lo que se debe o no hacer al recibir una visita de oficiales de migración en el hogar o en el trabajo. Por cierto, la primera recomendación, le recordé, es no mentir. Otra de ellas es decirle al oficial: “quiero hablar con mi abogado”.

Colgué el teléfono y seguí sin entender su punto de vista, y más aún cuando las propias autoridades de migración apoyan el informar a las personas sobre sus derechos legales.

Lauren Mack, portavoz de la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas, dijo hace unos días al Union-Tribune que los panfletos ofrecían información “práctica y correcta” sobre el proceso de deportación.

Me pregunto cuánto tiempo más durará esta mala leche entre las autoridades de Escondido y la comunidad latina, si el mismo jefe de policía protesta cuando alguien quiere informar a los ciudadanos sobre sus derechos legales, documentados o no.

En los últimos años Escondido ha intentado sin éxito imponer ordenanzas consideradas antiinmigrantes, y los controversiales retenes siguen formando parte de la vida cotidiana de los más de 67 mil residentes latinos.

Hace unos días se dio a conocer que Escondido ahora tiene más latinos que anglosajones, la culminación de una transformación demográfica asombrosa que se ha venido dando en los últimos 20 años.

Los tiempos cambian, y a algunos les cuesta más trabajo adaptarse que otros.

Quizás Maher es uno de ellos.

No pasará mucho tiempo para que los cambios demográficos en las calles traigan también más diversidad al gobierno de esta ciudad, incluyendo a los altos mandos del Departamento de Policía.

En un futuro no muy lejano, gente como Maher se jubilará, y en su lugar probablemente entrará a alguien con una mente un poco más abierta.

Hoy, se escribe la crónica de un cambio anunciado.