¡Sheriff Joe Arpaio para presidente!


Por Hiram Soto

De todos los enemigos que tiene el sheriff Joe Arpaio de Arizona, y la lista es larga, quizá ninguno es más efectivo que su propia naturaleza narcisista.

“No quiero ser un ególatra, pero yo podría ser el gobernador (de Arizona) si me postulara”, dijo con poca modestia el provocativo sheriff del Condado de Maricopa, mientras anunciaba en mayo que no se postularía para la gubernatura del estado.

“Mi apoyo en las encuestas es muy alto. Tengo el dinero. Tengo las encuestas de mi lado. Tengo el apoyo”, añadió el sheriff más famoso del país al preferir mejor seguir trabajando de tiempo completo como hostigador oficial de la comunidad latina-indocumentada.

Fue la cuarta vez que retiró su candidatura después de haber generado especulación sobre sus aspiraciones políticas, un pasatiempo divertido para personajes rimbombantes que viven de la controversia y que saben cómo manejar los medios de comunicación.

Ahora, el “sheriff más duro del país” está llevando su egolatría a un nuevo nivel.

En los últimos meses Arpaio ha llevado su mensaje antiinmigrante más allá de las fronteras de Arizona, alineándose con candidatos republicanos o políticos de extrema derecha y generando especulación de que pudiera postularse como candidato a la presidencia en 2012.

Su gira de intolerancia lo ha llevado a estados como Nevada, Kentucky, Kansas y California, donde en una visita en San Diego en agosto atrajo a casi el mismo número de manifestantes en contra que personas que asistieron a escuchar su discurso.

La semana pasada visitó el estado de New Hampshire en donde hizo comentarios que generaron especulación sobre su posible candidatura presidencial. Pero mientras muchos afuera de Arizona toman con seriedad dicha candidatura, la gente que lo conoce sabe que es sólo un juego.

Durante las veces que supuestamente consideró ser candidato a gobernador de Arizona, el sheriff se conformó con alimentar su ego con la atención de las cámaras de televisión y con los donativos que le llovieron de parte de gente alborotada sobre la inmigración ilegal.

Quienes lo conocen no anticipan una candidatura de Arpaio en 2012.

Qué lástima.

A mí me gusta la idea del presidente Joe Arpaio.

Me lo imagino viviendo en la Casa Blanca rodeado de agentes de seguridad y con una legión de reporteros siguiéndolo en todo momento y analizando cada palabra que salga de su boca, como le gusta. No veo por qué tenga que dejar de portar su arma ya que nadie se atreverá a desarmar al presidente del país más poderoso del mundo, especialmente si su pistola está cargada.

Desde la cúspide del poder tendría todos los recursos para defenderse de las tres demandas del grupo pro derechos civiles American Civil Liberties Union que lo acusan a él y a otros sheriffs de Arizona por detener o arrestar a personas por su raza.

Incluso podría ordenar a su Departamento de Justicia que suspenda la demanda que lo acusa de no cooperar con una investigación federal sobre las redadas migratorias en vecindades latinas.

Desde Washington podría cimentar su legado favorito: hacer que los reos de todo el país se pongan calzones de color rosa como en las prisiones bajo su control en Arizona, donde también sirven comida podrida.

Pero este día seguramente nunca llegará.

Arpaio sabe que si se postula no pasará más allá de una precandidatura si decide hacerlo a través del Partido Republicano. Si lo hace de forma independiente recibiría un apoyo simbólico del electorado nacional. Y quizá más importante para él, perdería su oportunidad de postularse para su cuarto mandato como el sheriff más infame del país, una etiqueta que adora.

Finalmente, ¿quién es Arpaio sin el antenombre de sheriff?

La razón le dice que todo está en su contra, que es mejor quedarse donde está.

Sin embargo, aún tengo la esperanza de que su ego lo haga creer que el país quiere a un presidente como él: un sheriff con pantalones dispuesto a hacer cumplir la ley a toda costa. Un sheriff como aquellos de las películas del Viejo Oeste.

Ese ego podría inflarse más y más con cada discurso que ofrezca de aquí a noviembre y más allá.

Las cámaras lo adoran, las luces estarán sobre su persona. Tendrá una audiencia apasionada y atenta. El micrófono estará prendido. Saldrá en los periódicos, en los noticieros de la tarde, recibirá aplausos, desatará controversia y por momentos parecerá que todo el mundo está hablando sobre él.

Quizá en medio de los aplausos y una ovación intensa nos sorprenda, y sin poder controlarlo, se le escape del alma y lo anuncie: Joe Arpaio para presidente.

Vamos, sheriff.

La gente te aclama.

Anuncios

Un comentario en “¡Sheriff Joe Arpaio para presidente!

  1. Con la diligente satira con la que anuncias la posible candidatura de Arpaio para sustituir a Obama, es suficiente para no hablar mas del asunto. Lo que si queda en evidencia es el cinismo nacido del ego mas recalcitrante de un hombre que sin el hueso de “sherif” no seria mas que un republicano extremo y fundamentalista que ve unicamente al lado derecho como abundan muchos. Platicanos que ha pasado con la investigacion del departamento de justicia hacia ese hombre que se ha negado sistematicamente a no obedecer al gobierno? .

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s